3 dic. 2011

Llamirada



Llamirada



He visto a la hambruna cegarse con el más débil
he visto miseria ocultada bajo ella misma
he recorrido llanuras, montes,...
atravesado lagunas y ríos.



He llorado mares de lágrimas
y he desgranado una a una sus gotas
con la fricción de mis dientes
para acrecentar la sed de mis labios.

He visto empapelar las riquezas de los soberbios
con dosis insultantes de hipocresía.
He visto más de mil cosas
que cien ojos no verían en mil vidas.


Y ninguna de ellas logró
mermar ni un ápice mi valentía
pero tus llamiradas, mi amor
me aprensionan sin pausa
buscándome entre la soledad grisácea
de mi nombre -mi verdadero nombre y mi yo-
sin dejar de sorprenderme y estremecerme
y ni me acostumbro a su ausencia
ni añoro su presencia.

Esa misma existencia
que se hace latente en cada esquina
en cada una de las paredes que me encuentro
como el graffiti que se hace hueco
escapándose de todos los demás
que permitiéronse pasar desapercibidos.

Como la llama ardiente
del azul de tu mirada
que nace de las tristes paredes abigarradas
a las que un día, olvidamos ponerle nombre.

Y me quema
cuando se encrespa
pegando fuerte contra mi pecho
acompañándome en mi lecho
tú, siempre, desentumecida llamirada.


22 oct. 2011

Admito....

Admito tener mi blog muy pero muy abandonado pero cuando tenga ánimo y ganas me pondré con el. Tan sólo tengo que encarrilar mi vida, que falta le hace, organizarme y, como he dicho, tener ganas.

Aún así, a pesar de mi dejadez, también admito que le tengo cariño a este pequeño rinconcito que un buen día me dió por crearme en este mágico mundo que es internet.

Un saludo.

30 sept. 2011

De profesión: Boxeador

De profesión: Boxeador

Sus ojos se salían como llamaradas de fuego de sus órbitas y su nariz achatada por los gajes de su oficio, delataban el orgullo de su trayectoria. Sus puños, eran su arma de artillería, que cerrados, eran la metralla con la que se presentaba a su contrincante.
Viendo donde había llegado se sentía orgulloso. El dinero, el poder, el éxito y la fama que había cosechado durante todos esos años de combate tras combate ganado, le daban seguridad y se reía recordando los consejos que de pequeño le machacaban en el colegio. “Estudia, porque si no estudias no vas a llegar a ser nadie en la vida”.
No le hacía falta ni leer ni escribir ni sumar ni restar, para eso tenía un harem de empleados que se encargaban de hacerlo por él, además de bailarle el agua. Tan sólo tenía que ocuparse de estar en forma y cuidar sus puños para seguir triunfando en el rin.
También tenía a sus padres, dos personas humildes y trabajadores, que le hacían estar siempre con los pies en la tierra y no le dejaban fantasear más de lo necesario. No estaban orgullosos de que hubiese colgado tan pronto los libros para calzarse los guantes de boxeo, pero siempre fue su sueño, y al menos, gracias a eso, podía obtener con facilidad lo que ellos tanto tuvieron que sudar. El dinero no da la felicidad, pero al menos les permitía no pasar penurias y vivir muy cómodamente.
Era el número uno y una bestia sin miramientos cuando se subía al cuadrilátero, pero, sin embargo, era un joven tranquilo y con buen fondo, cuando dejaba en la taquilla del vestuario los guantes.
Si algo tenía claro, es que debía de ahorrar porque, la vida de un boxeador es muy corta. Se lo habían metido en la cabeza y todos los que le rodeaban se lo repetían constantemente.
Además de gustarle el boxeo, era un amante de todos los deportes en general, sobre todo del futbol. Era un forofo del Real Madrid, su equipo. Iba al Bernabeu cada vez que tenía oportunidad de hacerlo.
Aquella noche era el gran partido. Un clásico imperdonable de perder. Real Madrid-Barça. Había quedado con sus colegas para ir al ver el partido en la grada y gritar como los grandes aficionados que eran.
Su madre, como cualquier madre que se preocupa por un hijo, le pidió que tuviese cuidado. Él, se despidió dándole un beso en la frente, se atavió de su bufanda madridista y de su gorra y se fue al parque donde había quedado con los amigos para ir todos juntos al Bernabeu.
El estadio estaba a rebosar. No cabía ni un alfiler. La gente estaba pletórica. Multitud de policías rodeaban el estadio para que no se produjese ningún accidente entre los aficionados de uno y otro equipo.
La gente gritaba. El Madrid iba ganando como no podía ser de otro modo y los culés iban tragándose el polvo de los galácticos.
Terminó el partido, 6 – 0. Ahora tocaba celebrarlo, como la ocasión lo merecía, por todos los garitos de la Castellana que en la noche les diesen tiempo a visitar.
La grada cantaba contentos de felicidad. ¡¡Hala Madrid, hala Madrid!! Los culés se iban del campo avergonzados y, como de costumbre, sin la humildad de asumir una nueva derrota en el mejor estadio de futbol del mundo.
¡¡ Hala Madrid, hala Madrid !! seguían gritando echándole un pulso a sus gargantas.
Los policías, impedían que culés y madridistas abandonasen el campo a la vez, por temor a posibles altercados.
Sus amigos y él no eran personas conflictivas ni violentas, por lo tanto, huían de todos las posibles aglomeraciones que pudiesen terminar en peleas.
Entraron en un garito, el primero que encontraron de camino, se tomaron un par de birras, se echaron unas risas y se fueron al siguiente local. En la puerta, sin llegar a entrar, un grupo de culés que aparecieron de repente, se dirigieron a ellos con tono y gestos agresivos. Él dio un paso adelante:
- Ey amigos, tranquilos que el partido ya ha terminado y no queremos ganas de bronca. Venga, vamos a entrad todos que os invitamos nosotros a unas birras.
Ellos se pusieron chulitos. Su agresividad era notoria y sus ganas de trifulca se olía desde lejos.
- ¡Nosotros no bebemos con unos putos madridistas de mierda.!
- Bueno… nosotros si vamos a tomarnos unas cervezas.. contestó, dando por su parte finalizada la conversación y haciendo el amago de entrar en el local.
Rápidamente dos culés se lo impidieron y le cortaron el paso poniéndose delante de la puerta. Los vigilantes del local, intercedieron en la discusión, diciéndoles a los culés que si querían pelea que se fuesen a otro lugar.
- ¡Cua, coooo co co cua!- imitando el sonido e interpretando de modo burlón a una gallina, los culés continuaron molestándoles, mientras los madridistas estaban callados, sin entrar al trapo ante semejantes provocaciones.
Los vigilantes volvieron a actuar.
- ¡Largaros inmediatamente de aquí o llamamos a la policía!
- Venga, vamos chicos a entrar.- dijo él a sus amigos, ignorando a los culés.
- ¡Tú no vas a ninguna parte!- le increpó uno de ellos, intentándole pegar un golpe.
Él lo esquivó pidiéndole que le dejase tranquilo. Sabía que si quisiera, le podría mandar derecho al hospital pero en ese momento no era el número uno del boxeo sino un joven más que acababa de disfrutar de la victoria de su equipo y que tan sólo quería pasar unas horas de risas con sus amigos. Siempre supo y quiso que el boxeo fuese su profesión y su medio de vida, pero nada más.
En milésimas de segundos, todos los culés se echaron contra él y contra el resto. A él no le dio tiempo casi ni a reaccionar. Un navajazo le atravesó el pecho. Agonizando, de camino en la camilla de la ambulancia, recordó a los médicos que le atendían que la vida de un boxeador acababa siempre demasiado pronto.

5 jun. 2011

Tengo que decir...

.... que aunque para algunos parezca y algo insognificante a mí me ha hecho mucha ilusión el hecho de que publicasen algo mío en una revista. Por algo se empieza.

25 may. 2011

Diario de un homicida

Diario de un homicida:



Me contrató sin contrato estableciendo las cláusulas verbalmente y de mutuo acuerdo. El las ponía y yo aceptaba. No de buen grado eso sí, pero por mí condición de inmigrante sin papeles me tenía que callar y tragar. Tragar, tragué mucho, en sentido metafórico y literal de la palabra. Yo siempre estuve en inferioridad de condiciones. De eso se aprovechó desde el primer momento siendo consciente los dos.

Ganaba bien, no lo niego. Muchos paisanos míos hubiesen matado por estar en mi lugar. Soy consciente de ello porque yo también maté, por eso estoy aquí, pero los motivos, aunque bien pudieran ser los mismos, nunca lo fueron del todo.

Me repugnaba su manera de ser. Cuanto más le conocía más asco me daba. En numerosas ocasiones hubiese interrumpido su homilía y en medio de esta, hubiese gritado a todos sus feligreses las prácticas repugnantes a las que él me sometía. Pero en realidad sé que eso hubiese sido inútil. Nadie me hubiese creído y menos aún sin aportar ninguna prueba. Entre un querido y respetado cura y un infeliz inmigrante, ¿quién tendría más credibilidad? Estaba claro.Además no me interesaba perder el trabajo. El dinero me era sumamente necesario tanto para mí como para mandarle a mi familia. Quizás esa era la razón más poderosa y que más fuerza tenía para que yo siguiese con la boca cerrada. Bueno, cerrada ante los demás, pero no en muchos de los encuentros privados que ambos mantuvimos. Formaba parte de mi trabajo, me decía. ¿Qué otro jardinero ganaría lo que yo por cuidar cuatro rosales del pequeño jardín que rodeaba la parroquia?. Ninguno, a nos ser que hiciese trabajos extras. Los míos eran satisfacer sus deseos sexuales. ¿quién lo diría? ¿dónde quedaron sus votos, sobre todo el de castidad?

Si algo he aprendido en esta vida es que nadie regala nada y si yo me ganaba ese sobre sueldo superior al de cualquier otro jardinero por muy bueno y muy bien remunerado que fuese, era sólo y exclusivamente gracias a esos trabajos sexuales que yo le hacía. Aunque yo lo sabía y de sobra, el se jactaba de repetírmelo en cada ocasión que se le antojaba para que, si acaso alguna vez, por culpa de mi desfachatez, se me olvidaba y me negaba a cumplir sus pretensiones, supiese en que condiciones me encontraba.

Me decía que todos los seres humanos, independientemente la condición social, el sexo y la edad, necesitábamos de ayudas externas para sobrellevar las duras situaciones del día a día. Para no estresarnos y sobre todo relajarnos. Algunos recurrían a drogas. Tomarse alguna que otra copa o fumarse un porro después de un día complicado, eran para ellos necesarios. Él, sin embargo, necesitaba relajarse de otro modo que en ninguna ocasión se le ocurrió llamarlo por su nombre real. Por eso lo que yo le hacía no lo buscaba fuera, pagando los servicios de alguna profesional. No, eso era prostitución y eso era pecado. Condenaba la prostitución por encima de todo. Curioso e insultantemente hipócrita. Para él, lo que ocurría entre nosotros dos era lo mismo que ir al fisioterapeuta para que te de un masaje. Lo mismo. Lo único que mis servicios le salían más baratos al carecer de estudios universitarios. Aquella era su manera de explicarme, siempre utilizando un tono burlón, e intentar convencerme de la inocencia de sus actos al tiempo que se justificaba ante él mismo.

Siempre ocurrió en domingo, al menos que yo recuerde. O bien antes de la misa o después. Obviamente nunca durante. Un poco de humor en medio de tanta tragedia nunca viene mal. Gracias a Dios no he perdido aún del todo el sentido del humor.

Él me avisaba y me decía si debía de ir a la sacristía dos horas antes de dar comienzo la misa o debía de esperarle después de que terminase. Le esperaba en la sacristía paralela a la principal. Era una especie de habitáculo en el que no entraba nadie. Absolutamente nadie. Tan sólo él y yo. Nadie más.

Cuando entraba allí sabía que dejaba de ser jardinero para convertirme en su esclavo. Él me hablaba ordenándome y yo callado cumplía órdenes.

Le daba morbo que fuese teniendo la sotana puesta. Le encantaba ir mandándome poco a poco cada una de las cosas que deseaba que le hiciese. En tres órdenes precisas y sincronizadas con mi respuesta tenía lugar el ritual.

-Súbeme la sotana, hijo.- Yo, callado pero sintiendo un odio indescriptible, le levantaba la sotana hasta la altura de su cintura.

- Baja la cremallera con cuidado y despacio. – Si en alguna ocasión lo hacía más rápido de lo que el quería, me lo hacía saber en un tono imperativo. Supongo que ir disfrutando el momento con la lentitud del tiempo hacía que le excitase más.

- Venga. – Esa era la tercera y última orden que el me daba, con la cuál yo ya sabía lo que tenía que hacer. Ocultaba como podía mi cabeza bajo la sotana. Sacaba el pene de su bóxer y lo introducía en mi boca.

Cuando finalizábamos, él se iba como si nada y yo me quedaba normalmente allí durante un largo rato, sintiéndome sucio y asqueado por mi mismo.

La mañana del crimen, habíamos mantenido una discusión acalorada. En uno de sus paseos matutinos por el jardín, me vio en medio de mi trabajo y me llamó la atención insultándome. En otras ocasiones me hubiese callado, pero aquella vez, quizás harto de sus continúas humillaciones, le contesté que si no le gustaba como trabajaba ya estaba tardando en buscarse otro jardinero. Él se acercó y me abofeteó. Si no hubiera llevado esa sotana que desde pequeño siempre me enseñaron a respetar, hubiese respondido gustosamente a ese bofetón, pero no lo hice y contuve como pude mi rabia.

Por la tarde me ordenó volver de nuevo porque no le había gustado como había podado uno de los rosales. Quería que lo arreglase y que además plantase uno nuevo que había mandado traer.

Aquella tarde, mientras yo intentaba trabajar, el permaneció a mi lado recordándome lo inútil que era y lo bien que se portaba conmigo por no despedirme de inmediato. Yo seguía trabajando aguantando callado sus impertinencias que agredían descaradamente mi dignidad. Cuando las ganas de comer aprietan, anteponer la dignidad es un lujo al alcance de ninguno.

Cuando finalicé mi trabajo y me disponía a recoger mis herramientas, me dijo que le había hecho estresarse más de lo habitual y que quería que le relajase allí mismo. Se apresuró a bajarse los pantalones y yo le lancé una mirada desafiante. Le dije que estaba cansado y que tenía que ir a lavarme las manos que estaban cubiertas de tierra. Me pegó entonces un bofetón. No me dolió pero sí me hizo recordar el que me había dado por la mañana. Entonces, mis ojos se nublaron y sosteniendo aún en mis manos la azada, le di con ella en la cabeza con todas mis fuerzas. Viéndole allí tirado en el suelo, sentí que había recuperado mi dignidad con cada una de las gotas de sangre que había salido de su cabeza. Jamás fue mi intención matarle pero a pesar de todo, no me arrepiento de haberlo hecho.

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Diario de un transeunte

Diario de un transeúnte



Hoy llevo un día en el que me he sentido muy fatigado y no se por qué. Mi equipaje es el mismo que días atrás. Ligero muy ligero. A veces pienso que llevo más cosas de las que realmente necesito, a pesar de que soy una persona que no le gusta apegarse a las cosas materiales. Soy bastante realista. Me gusta vivir teniendo los píes sobre el suelo y se que en esta vida me iré del mismo modo que llegué, por lo que acumular riquezas, no es más que una imitación del síndrome de Diógenes pero siendo bien visto por esta sociedad consumista y hipócrita en el que el “tanto tienes tanto vales” es la vara real con la que medir a las personas. ¡Maldito mundo frívolo que no sabe valorar las cosas realmente por su grado de importancia!.

Hoy me he sentido muy fatigado decía. Quizás por la mala alimentación. Creo que eso está haciendo mella en mi debilitado y ya no tan joven organismo. Ya no soy el joven aquel que salí de mi acomodado entorno en el que me encontraba por el status social de mi familia para convertirme en un “buscavidas” más, que ambulan por la vida, solos y sin rumbo fijo. Los años no pasan en balde y a medida que uno va cumpliendo años tiene que ir cuidándose más y mientras, debe ir improvisando la mejor manera para amoldarse a las circunstancias. Lo que en un principio no fue más que una acción rebelde y una aventura, con el tiempo llegó a convertirse en mi modo de vida. No niego que las dificultades hayan sido pocas y que la idea de volver a casa me rondase por mi cabeza en numerosas ocasiones pero si hay algo que me ha acompañado y que no ha cambiado en mí en toda mi vida es mi orgullo.

La mala vida ha ayudado a la aparición prematura de canas en mi cabello. No me importa. De todos mis males ese ha sido el de menor relevancia. También se que mi rostro está notoriamente más cambiado y tal vez más envejecido de lo propio para mi edad. Hoy un hecho me lo ha confirmado. Una señora muy elegante, ha parado su Mercedes frente a mí, se ha acercado y me ha entregado personalmente dos bolsas llena de ropa y muy gentilmente también me ha dado una tarjeta con sus datos personales, para, tal y como me ha indicado, me pueda poner en contacto con ella si en algún momento lo necesito. Me ha dicho que lo hacía porque hacía unas semanas me vio cuando pasó con el coche por esta misma calle y le recordé a su hijo al que no ve desde hacía años. Le he dado las gracias besándole la mano, como todo un caballero tal y como mi madre me enseñó y justamente al marcharse he visto que de su cuello colgaba un medallón con mi rostro gravado de cuando era aún un niño.

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12 may. 2011

Murcía

Quiero manifestar y dejar constancia de ello, mi solidaridad con Murcía y las víctimas del terremoto ocurrido ayer. Un abrazo.

7 may. 2011

Diario de una imbécil

Diario de una imbécil.



Hace unos días descubrí que me gustaba un chico, o al menos me estaba empezando a gustar, o quizás eso creía yo, porque en ningún momento lo he tenido claro, pero de un día para otro, todo ha cambiado y de verle como un chico y proyecto de algo más, he pasado a verle como un amigo o un posible amigo porque en realidad, ni amigos somos. Siempre he pensado que hay cosas que se las consentiría a un amigo pero no a mi pareja o a una posible pareja.

Estuvimos anoche hablando, poco, pues no se le veía con muchas ganas de hablar, al menos esa fue la sensación primera que me trasmitió. Intenté bromear con él buscando un punto de conexión para entablar una conversación fluida y coherente, pero no había manera, él no terminaba por poner mucho de su parte.


De repente, todo cambió cuando le pregunté por su fin de semana y el me estampó un “bien” escueto y seco, para proceder a decirme que no consideraba oportuno contarme nada más al respecto. Le contesté que vale, que si no quería contarme nada que no me contase, que hiciese lo que él viese conveniente. En realidad, a mí me daba igual saber como había sido su fin de semana, tan sólo le pregunté por romper el hielo y tener algo de que hablar, sin más. Pero por lo visto el no quería contarme pero con la boca pequeña, porque en el fondo y por como siguió encauzando para terminar desembocando la conversación, estaba deseándolo. Así que me dijo que había estado de fiesta con los amigos. Le dije que me parecía muy bien, sin más ¿qué más podía añadir? Luego continúo informándome que bebieron demasiado, lo que yo achaqué a un amago y absurdo acto de justificación cuándo ante mí no tenía que justificarse en absoluto y por lo tanto, en un principio, no lo entendí. Pero entonces fue cuando me dio la tercera respuesta y con ella vino la estocada única y final justo antes de que yo pudiera pronunciar palabra y dar mi opinión sobre el consumo descontrolado y excesivo de alcohol. -Terminé en la habitación de un hotel con una chica- Punto final y silencio por parte de él esperando, supongo, una reacción por parte mía y silencio también por mí parte porque no es que no pudiese decir nada, es que no sabía que decir. Pero después de un silencio, llamémosle respetuoso, demostré tener uno buenos reflejos de reacción y le dije tan sólo tres palabras: ¡Ah!.. bueno… bien. Pero en realidad, ni me parecía bueno ni mucho menos bien, tan sólo la interjección de asombro era sincera, las dos palabras secundarias, igual pudieran ser correctas pero nada más.

-¿No vas a decir nada más?- me preguntó. -Yo no tengo nada que decir- contesté y cierto era. Entonces el me dio una información que si bien es cierto que en otro momento me hubiese encantado escuchar y me hubiese ilusionado, en ese momento carecía para mí del más mínimo interés. Me dijo, que después de ese encuentro en esa habitación, se acordó de mí y hubiese deseado haber estado conmigo.

Me sentí imbécil. Sin duda hay situaciones que no se dan por la torpeza de algunas personas agravado al grado de estupidez de sus acciones.

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29 abr. 2011

El secreto del océano

El secreto del océano



La vez primera que vi el mar tenía tan sólo seis añitos. Aún así, visualizo nítidamente y sin esfuerzo alguno aquellos primeros encuentros. Recuerdo acercarme hasta su orilla y retarle. Todo el mundo decía que era grandísimo y que llegaba hasta el infinito, sin embargo yo tan sólo me creía que era enorme y estaba convencida de que tuviese un final. Me pregunté dónde terminaría, así que mojé mi manita con sus aguas y acaricié mi cara en un amago inocente de dar comienzo a un juego infantil, con el fin de buscar la respuesta. Supongo que se dio cuenta que en mí tan sólo encontraría acciones propias dentro del contexto de una ingenuidad absoluta.

De repente, el tiempo cambio su rumbo pasando de ser un día soleado y tranquilo para dejar asomar su soberbia abrumadora con un fuerte oleaje. Todo el mundo se apresuró a recoger sus cosas y se fueron. Sorprendentemente, de mí se olvidaron así que nos quedamos solos los dos. El océano y yo. El uno frente al otro. Permitiendo ser testigos de nuestro pulso ficticio a la arena y la acritud de las rocas. El océano, llamó mi atención dándome pequeños golpecitos de su espuma blanquecina en mi tobillo y me dejé llevar mar a dentro. La ventaja que tiene ser un niño es que no conocen la maldad y por lo tanto, no saben que es el miedo.

La bruma ocupaba todo el cielo confundiéndose con el azul del mar, de tal modo que dificultaba mi visión y la improvisada orientación que en mi cabecita me había creado del camino a seguir, sin embargo, el empuje de las olas, se encargaba de encarrilar mis lentos pasos. No se cuanto tiempo tardé en atravesarle levitando sobre sus aguas cual sirena intrépida y aventurera. El concepto del tiempo no lo debía de tener aún muy dominado pero se que cuando llegué a mi destino un paraíso virgen y salvaje se abrió ante mí. Alguien, no se quién, me extendió su mano y me dijo: El mar y el cielo son azules y se confunden en su color porque ambos están unidos y conducen a las buenas personas al paraíso celestial, dónde ahora mismo estás tú.

23 abr. 2011

Ridícula

No creo que sea yo la única persona en el mundo, que en una o en varias ocasiones de su vida, no haya sentido como todas las miradas se agrupaban a su alrededor, acusándola y recliminándola su idiotez y a la vez, haciéndola sentir la persona más tonta del mundo, al tiempo que se sentía totalmente humillada y vejada.


No creo que haya sido yo la única persona en el mundo no, pero la humillación de los demás no es la misma que la que sientes en tu propia piel.


He sentido muchas veces esa horrible sensación de saber que has dicho una tonteria y que pese a que te has dado cuenta en el momento, la gente no ha desaprovechado la ocasión para hacértelo ver y sientes las miradas como puñales afilados clavándote con su desprecio.


Yo se lo que es sentirse ridícula. Yo se lo que es el rechazo de la gente, que aunque a veces no te lo dicen claramente, si te lo hacen sentir. Yo se lo que es eso y se lo que duele, por eso, intento evitarlo hacérselo sentir a los demás, por aquello de que no quieras para los demás lo que no quieras para ti.

El comienzo de un amor.

Miro tu fotografía
cual cáliz sagrado
esperando ser afortunada
y colmarme de la inspiración
que me entregue a mí el don
de saber si algún día
tú serás mi ser amado.


Así pues me encuentro
perdida en tu mirada
y nado a través de tu ojos
atreviéndome a cruzar la bahía
en búsqueda de una respuesta
pues ya ves, me pregunto
si pudiera ser
o quizás solo suponer
ya es toda una osadía
que no me puedo permitir
y menos aún atrever?

Aún así, con tu permiso o sin el
recuerdo con nostalgia
aquel día
en el que por pura deducción
un amigo tuvo el desliz
de traerte a mí, sin equivocación.

En aquel encuentro,
no te equivoques
porque tú
no me llamaste la atención.


La segunda vez que te vi
fue en una obra de teatro
en el que nuestro amigo
al mejor estilo Celestino
quiso que pasásemos
todos juntos un buen rato.


Pero como no hay dos sin tres
y como manda la tradición
no le falta razón
al dicho de este refrán
y en una tercera ocasión
nos volvimos a encontrar.
No fue nada particular
pero alguien pudo observar
que no me perdías la mirada.


Y el cuarto encuentro
si es que tiene que ocurrir
aún no se ha dado la ocasión
pero no me pienso resistir
ni poner impedimento
para ¡quién si en ese encuentro!
surja ¡por fín! el comienzo
de nuestro amor.



-Poema dedicado-

22 abr. 2011

En un día como hoy...

Buenas mundo!!


Hoy es Viernes Santo y ha amanecido el día lluvioso. Raro es el año que en Semana Santa no llueve. Es una pena por las procesiones pero contra el tiempo metereológico, nada se puede hacer. Como dice el refrán que tantas veces he escuchado decir a mi madre: "Según venga el tiempo se pone la capa".


Por otro lado, estaba pensando en que no me queda nada para la boda de una amiga y no tengo aún que ponerme. Es un problema grave la verdad. Para ya no es eso sólo sino que encima etoy gordísima, creo que jamás había estado tan gorda, pero claro, como dice mi madre "cómo no voy a engordar si no hago movimiento ninguno". Pero bueno.... no es momento de lamentaciones sino de soluciones y la primera solución es moverme más asi que debería de irme a andar todas las noches, seguro que mi cuerpo lo agradecerá y lo notará.


Y hablando de las bodas, etaba como tantas otras veces fantaseando con la mía. Dios, como me encantaría casarme algún día, pero claro, para eso antes debería de conocer al hombre de mi vida y eso ya se ve más difícil.


Por cierto, son ahora mismo las 11:14 y parece ser que va a salir el sol, asi que quién quiera ir al campo a buscar caracoles, seguro que encuentra muchos, jeje.


La gente me da a mí que escriben en un blog para que les lean y para aumentar su autoestima y quizás yo, aunque no lo quiera reconocer, también lo haga por eso, porque como me dice un amigo mio, si te gusta escribir y te diese igual que la gente te leyese o no, lo harías en un cuaderno que guardarías en tu cajón, y puede que tenga razón, pero también es cierto que la tecnologia ofrece posibilidades que no puede tener un cuaderno, entre ellas, el diseño y dicho esto, habrá quién piense que otra opción sería escribirlo en word y guardarlo en el disco duro de tu ordenador o en un pendriver, y sí, no les quito razón en ello, pero bueno, lo cierto es que si lo haces en internet puedes llegar a más gente, al fin y al cabo, debe ser cierto que todos escribimos para que, más tarde o más temprano seamos leídos. Porque incluso los que escriben en diarios, lo hacen en primer lugar para desahogar sus penas y alegrías para sí mismo, no para los demás no, para sí mismo. Pero con el tiempo, seguro que quierén que algún día, cuando ya las cosas no tengan la importancia del momento en el que fueron vividas, sean leídas y por ahí, puedan ser comprendidas muchas de las cosas que hacen y por qué lo hicieron. Quizás pueda ser una hipótesis equivocada pero es lo que pienso.


También es cierto, que cuando yo hice este blog, lo hice sin ninguna pretensión ni mucho menos para que fuese leído. Simplemente se me antojó la idea de crear un blog en el que poderme desahogar al igual que lo hacía en mi diario personal, el cual por cierto tengo muy abandonado. A día de hoy, escribo aqui cosas que tengo por ahí y también lo que me pide el cuerpo como ahora mismo y en cierto modo, creo que leyéndome, se me puede llegar a conocer bastante bien aunque quién me tiene que conocer, ya me conoce y quién realmente me quiere conocer no tiene más que hacerlo preguntándome lo que desee.


En fin, en un día como hoy, esto estaba pensando, justo antes de irme a ponerme con mis obligaciones que nada tienen que ver con el escribir en este blog o el estar perdiendo el tiempo por internet.... aunque no deja de ser entretenido ¿que no?

21 abr. 2011

Políticamente correcta

Políticamente correcta

El arroz teñido previamente para que su almidón no manchase los trajes pulcros de los novios, caía en forma de lluvia de alegría sobre los recién casados a la salida de la puerta de la iglesia. El coche de novios, adornado como la ocasión lo requería, les estaba esperando en doble fila, para llevarles hacer las fotos que inmortalizasen el momento e inmediatamente después, terminar en el restaurante para celebrar con todos los asistentes a la boda.
Alicia, como la mayoría de los invitados, finalizando la cena y poco antes del baile, se acercó a la mesa nupcial, les entregó el sobre y les dio la enhorabuena, dando dos besos a los respectivos novios. Fueron unas escasas fracciones de segundo, pero el tiempo suficiente para que las miradas de Alicia y de Sebastián se cruzasen y se dijesen lo que ambos ya sabían. Hay miradas que hablan más que mil palabras, y por ello, nadie más pudo alcanzar a escuchar ni tan sólo el susurro de las voces de esa conversación no verbal, que surgió de modo espontáneo, porque el momento oportuno lo requiso y porque lo tenían pendiente.
Asumieron que entre ellos y a partir de ese instante, surcaría en el medio de ambos un glaciar indestructible que terminaría con el calor latente entre ambos, sucumbiéndolo en las profundidades de las tinieblas hasta lograr su total destrucción.
La pasión inmensa de la que habían disfrutado en la clandestinidad y que había alimentado sus momentos en alguna que otra habitación de algún hotel, tras la respectiva coartada de alguna reunión inesperada o un encuentro hipotético con los compañeros de la facultad o cualquier otra vaga excusa que agotaba ya el saco de las mentiras para verse, había pasado a formar parte tan sólo del recuerdo, aunque en su fuero interno se negaban a que así fuese.
Años después, en la sala de espera del consultorio médico, Sandra se encontró con Alicia y con su madre, una mujer mayor que pese a su avanzada edad, se encontraba en pleno uso de sus facultades psíquicas. Las saludó educadamente y se sentó con ellas entablando una conversación políticamente correcta.
La madre, le hizo saber lo que se rumoreaba en el pueblo sobre su reciente separación. Hay temas que son delicados nombrarlos aún sacándolos a colación, pero si se hacen con la forma más natural del mundo y utilizando un lenguaje notoriamente respetuoso, son generalmente aceptables y entendibles y más si proceden de una persona mayor, a los que, debido a su edad, se les permite casi todo.
- ¡Que mujeres más malas son esas que se enredan con hombres casados, vergüenza me daría a mí tener una hija así!
- No señora Carmen, no diga eso. Cuando una mujer está enamorada habla y actúa su corazón y no entiende lo que es moralmente correcto o lo que no lo es tanto. Una mujer enamorada actúa por sentimientos independientemente de si sus actos están bien o mal ante los ojos de esta sociedad tan hipócrita en la mayoría de los casos, incluso si sus actos provocan daños colaterales.
- Ya…pero… hija… es que…
- Señora Carmen, usted como buena feligresa que va a misa todos los Domingos, sabrá que Dios dijo cuándo querían apedrear a María Magdalena, que quién estuviese libre de pecado que tirase la primera piedra. ¿quiénes somos los demás, señora Carmen, para criticar y juzgar a nuestros prójimos?
- Ay hija, pues mirándolo así, vas a tener razón.
- Y la tengo señora Carmen, créame que la tengo. Esa mujer, le aseguro que es una buena mujer y no ha sido otra tonta víctima en las manos de mi ex-marido. Una tonta enamorada hasta las trancas como lo fui yo. A quién la prometió amarla como me prometió a mí. Una infeliz como yo a la que uso y de quién se rió todo lo que quiso y cuándo se cansó de ambas, nos echó de sus vidas como un trapo usado y viejo, para irse con otra a quién duplicábamos la edad.
- ¡Que sinvergüenza ese hombre, que miserable! ¿Cómo se puede jugar con los sentimientos de dos mujeres? ¿ese hombre no tiene madre o hermanas, les gustaría que algún hombre les tratase igual que os trato a ti y a esa pobre infeliz?
- Pues ya ve usted señora Carmen, ya ve usted. Por eso me duele que juzguen a esa mujer de tan mala forma cuándo ella y yo, somos las únicas víctimas, la única diferencia es que yo me casé con ella y fui su mujer a vistas de esta sociedad, pero nada más. Quién me engañó fue él, que estando con ella, se casó comigo y luego siguió con ella. Además señora Carmen, me consta que él ya había comenzado una relación con ella antes de empezar conmigo, pero al igual que hizo en su día, la convenció para que su relación fuese discreta, que nadie lo supiese y así evitar las habladurías en el pueblo. Cuándo nuestra relación se supo de modo casual, fue cuándo ella se enteró que yo existía, pero por lo que se, ya era demasiado tarde, ella ya estaba muy enamorada de él.
- Vaya hija… me conmueve tu historia… la gente hablamos demasiado y siempre de lo que no sabemos… ay hija, pobre de ti y de esa muchacha que por lo que tu dices, su mayor pecado fue enamorarse de ese indeseable… ay hija.
- Pues si señora Carmen si, la gente habla y no sabe de la misa la mitad, por eso me he alegrado encontrarme con ustedes hoy y que el tema haya salido. Me gusta saber que saben ahora mi historia por mí y no por comentarios ajenos y en muchos casos malintencionados.
- Que razón tienes hija… oye, y esa chica ¿la conoces? Del pueblo no es ¿verdad? porque me imagino que si fuese del pueblo, eso se hubiese sabido… ya sabes como es la gente del pueblo que en seguida hablan, rumorean y todo eso, bueno… ya sabes ¿que te voy a contar a ti?
- ¿Ella? ¿Qué quién es ella? Señora Carmen, ella fue una gran amiga y espero que después de que ella me llame para quedar y tomarnos un café juntas, nos demos un abrazo y volvamos a recuperar la amistad que tuvimos siendo unas crías, porque no es justo que por culpa de un hombre se estropease esa amistad ¿no cree usted así señora Carmen? y tú Alicia, que no has dicho nada, ¿Qué opinas?
- ¿yo?... ehh…
- Si Alicia tú.
- Pues que estoy convencida que esa llamada llegará muy pronto y que esa chica y tú, seréis las grandes amigas que fuisteis, de eso no me cabe la menor duda.

Los secretos del cine.

Los secretos del cine.

¡¡Silencio, cámara, aaaación!!
Recordaba la cantidad de veces que podía haber llegado a escuchar estas tres palabras durante todo el tiempo de rodaje mientras que esperaba a que una impresionante limusina de un blanco marfil le viniese a recoger. Mientras terminaba de acicalarse en su habitación ante la atenta mirada de sus familiares y los neriosismos propios del momento como consecuencia de una emoción inocente y cándida nacida en su interior.
Se miraba al espejo y se veía más bonita y radiante que nunca. Su vestido palabra de honor, de un color rosa chicle cubierto de pedrerías y largo hasta sus tobillos, terminado de encaje, daban muestra de ser un impecable trabajo meticuloso. Se sentía engullida en ese radiante vestido la mujer más feliz del mundo. Estaba convencida que no recibiría ningún premio aquella noche, aunque estaba nominada como mejor actriz revelación pero pese a eso, era su noche, a
De espaldas al espejo de su cómoda y sosteniendo otro pero pequeño de bolsillo, hacía el juego necesario para poder contemplar y ver el resultado de casi tres horas de trabajo en la peluquería. Un recogido de tirabuzones orientados hacía el medio, algunos discretos mechones sueltos sobre su hombro y como adorno, media docena de pequeñas horquillas plateadas y brillantes ponían el broche de oro a su peinado.
El sónido de un claxón, terminó por acelerar su nerviosismo. Se asómó a la ventana y vió a las puertas de su casa, una fragante limusina de color blanco marfil. Se despidió de sus familiares, dándoles un beso apresurado y sujetándose el vestido para evitar tropezar con el y caerse y bajó corriendo para montarse en la limusina. No podía perder tiempo ni debía permitir que arrancase sin ella. Dentro estaban el resto de sus compañeros de reparto. La emoción entre todos ellos era notoria pero sin embargo, en ella, era especialmente espectacular.
Cuándo llegaron al anfiteatro, la hermosa y impoluta alfombra roja de la entrada, hizo que sus ojos se llenasen de asombro reflejando su estado entre los asistentes. Jamás se hubiese imaginado en esa situación aunque siempre lo había soñado. Era una princesa en un cuento de hadas envuelta en un mundo mágico de colores e intensas dosis de ilusión.
Se sentó en la butaca asignada y se sintió pequeñita pero inmensamente feliz.
Sin contar con ello, se vió premiada con cuatro estatuillas de oro y el aplauso y la admiración de todos los asistentes por su trabajo, profesionalidad, humildad, entrega, dedicación, cariño y compañerismo para con todos.
No tenía preparado ningún discurso y sin embargo, de modo totalmente improvisado y espontáneo, realizó el mejor recordado hasta entonces.
¿Su nombre? Ya saben, Firulina se hace llamar.
Echaron las cortinas, apagaron las luces y sin embargo la función, como todo el mundo supondrá, siempre tiene que continuar.


(Dedicado a una compañera y amiga)

Carta de Carlos (Dedicado al 11-S)

Hermanos:

Hoy he estado viendo los vídeos que padre conserva del trágico día en el que os perdimos. Este año cumplirá diez años ya y cada vez que los he visto a escondidas de nuestros padres que no deben de saber que yo sé de la existencia de esas imágenes demoledoras, se me desquebraja el alma a pedazos.
La primera vez que los ví, por equivocación, pues pensé que eran videos familiares antiguos, tuve pesadillas durante casi dos semanas. Me oriné en la cama en varias ocasiones, provocando la preocupación de madre que no sabía que me sucedía. Obviamente jamás le dije nada.
Cuándo sucedió, yo era aún muy pequeño, pero aún así recuerdo, aunque vagamente, varías imágenes retransmitidas por la televisión, a pesar de la oposición de nuestros padres, que siempre optaban por apagarla y mandarme a mi habitación a jugar. Creo que no hay error más grande que intentar esconder una realidad a un niño, con mentiras y engaños, cuando se sabe a ciencia cierta que tarde o temprano va a tenerlo que saber. Entiendo que el amor de unos padres les lleve a evitar un dolor, pero hay dolores que se pueden mitigar, pero nunca obviar. De hecho, cuándo yo me enteré de toda la realidad, el dolor natural se acrecentó con desprecio y rencor. Los psicólogos dijeron que era una reacción dentro de los márgenes normales de la respuesta de un niño ante un dolor de semejante envergadura.
Intento analizar cada segundo de la película y a veces os veo pidiendo ayuda entre los amasijos de aquel avión, los escombros y la desesperación de la gente que intentaban ayudar y de los que pedían ayuda.
Madre no se ha quitado el luto desde entonces. Su carácter ha cambiado radicalmente. Está siempre apagada. A veces intento bromear con ella y sonsacarla una sonrisa, pero resulta difícil. Cuando el corazón llora, el alma inevitablemente está triste y eso se refleja en su rostro, notariamente envejecido por la pena que lleva a cuestas.
Siempre que llega algún aniversario, bien del trágico atentado aquel o vuestro cumpleaños o cualquier otra fecha destacable en los que vuestra ausencia se echa en falta especialmente, madre recuerda el odio que tiene a los musulmanes y también maldice el día que decidisteis ir a trabajar a EEUU.
Yo no la culpo por su resentimiento. Es normal. Yo también me he vuelto un xenófobo. A veces el ser humano no es lo que quiere ser sino lo que las circunstancias le conducen que sea. Además, tal y como nos explicaron los psicólogos, es entendible porque siempre necesitamos culpabilizar a alguien de nuestro dolor y así actuamos. Por si eso fuese poco, nosotros no contamos un lugar físico dónde podemos ir a lloraros. Dicen los psicólogos que eso es peor, ya que cuesta más pasar página y seguir con nuestras vidas llevando siempre la pena de la ausencia, porque siempre queda la duda de si entre todos aquellos escombros, podríais estar vosotros suplicándonos ayuda. No es fácil entender que vuestros cuerpos jamás aparecieron, que jamás aparecerán y que a nadie eso le parece importar, excepto a nosotros, vuestros seres queridos. Nadie puede ponerse en nuestro papel porque nadie lo ha vivido.
Lo que sucedió supuso un punto de inflexión en nuestras vidas. Nos marcó como un estigma indeleble en nuestra piel. Nos afectó y nos sigue afectando hasta el punto de llegar a enemistarnos con la familia. Madre no se habla con el tío Toño. El tío en muchas ocasiones ha intentado limar asperezas, poniéndose en el lugar de madre y dando su brazo a torcer, pero madre es muy reacia. Se siempre engañada y por ende, herida. La prima Marta hace algo más de un año conoció a un moro y por miedo a la reacción de madre, no se lo querían decir. Cuando madre se enteró se enfadó mucho con la prima. La dijo que era una mala persona por tener algo con uno de la especie de los que os mataron a vosotros. Yo se que la prima lo ha pasado mal y el tío también lo está pasando mal con la situación. Entienden su reacción y por eso la respetan aunque no lo comparten.
Yo por mi parte, sólo espero y confio que el tiempo termine por devolvernos a todos la tranquilidad y la armonía que reinaba en nuestra familia antes del fatídico 11-S.
Besos
Carlitos.

17 abr. 2011

Un mundo de mil colores


Los ojos más bonitos del universo





Los ojos más bonitos del universo.

Hace ya unos años que se fue, sin embargo, le siento tan cerca de mí que pareciese que hubiese estado con él hace tan sólo unos escasos segundos. Desayunando juntos sin ir más lejos en esta mañana de Domingo y pensando en ello, escucho su voz repitiéndome que el desayuno es la comida más importante del día.


Por eso, aunque parezca lo mismo, yo extraño su presencia pero no su ausencia, porque la ausencia no existe si sigo sintiendo su esencia, y esta, sigue a mi lado y permanecerá a mi vera hasta el día que me vaya de este mundo y en el que me encontraré de nuevo con el, y recuperaré los buenos ratos vividos con su presencia.


Se que es difícil de entender, pero no me da vergüenza admitir, que cuando estoy triste, me tumbo en la cama, cierro lo ojos y le veo, con sus ojos verdes e inmensos. Los ojos más bonitos del universo, como el siempre decía.


Recordarle me da alegría pero al mismo tiempo me entristece porque le extraño, le extraño mucho y le quiero más allá del infinito, tanto que resulta muy difícil decir con palabras lo que siento y transcribir esa marambuda de emociones que albergan en mi interior y que se quedaron allí, agazapadas, esperando el día que le pueda volver abrazar de nuevo.


Me gusta recordarle. Me encanta recordarle. Disfruto haciéndolo a pesar de que también me duele, pero aún así, me gusta cerrar los ojos y compartir con el mis cosas. Me gusta creer que el, desde donde quiera que esté, me aconseja y me guia por el buen camino. Me gusta pensar que junto a mi abuelito, el es mi angel de la guarda y que tal como hizo en vida, nos cuida y nos protege a todos, no sólo a mí, sino a todos. Me gusta pensar que es así porque se, que en cierto modo, así es. Ya lo hizo en vida y hay cosas que ni la misma muerte puede cambiar.


Aunque por la lejanía, no compartí muchos momentos de mi vida con él, los pocos que compartí, fueron inigualables e imborrables para mi memoria, y por lo tanto valen oro. A veces no es el tiempo que se comparte sino la calidad de este y aquellos momentos para mí, no tienen precio, por eso son los más bonitos de toda mi vida.


Recuerdo su ternura y todo el cariño que en vida me entregó. Lo recuerdo y lo siento, lo siento intensamente, tanto que no puedo evitar que mis ojos se encharquen de lágrimas al recordarle. Es inevitable que así sea.


Durante mucho tiempo maldije aquella maldita operación que me le arrebató para siempre, luego, con el paso de los años, aprendí que la operación no fue más que una excusa. El se hubiese ido igualmente. Estaba de Dios.


No fue justo, nunca lo es. Para nadie le puede parecer justo el perder a un ser querido. Como alguien me enseñó, el ser humano sabe que algún día va a morir, pero pese a eso, nos aferramos a la vida como a un clavo ardiendo y aunque terminemos resignándonos ante lo inevitable, nunca lo entendemos del todo ni mucho menos lo aceptamos. Supongo que forma parte de unas de las imperfecciones con las que cuenta el ser humano. Al fin y al cabo, somos algo más que carne y huesos. Tenemos sentimientos y nos movemos por emociones y gracias a Dios que así es, de lo contrario, seríamos máquinas y creo que no era esa la intención de nuestra creación.


Recuerdo cuando nos juntábamos todos alrededor de la mesa a comer las chuletitas de cordero que previamente el había asado en el asador, ese que también, el había construido con sus propias manos. Recuerdo su cara de satisfación. Él era feliz viéndonos a todos felices. Juntos y felices. Él era muy familiar y eran esos momentos en los que él se sentía feliz. Hay momentos tan bonitos que no se compran con dinero y valen tanto que no tienen precio. Recuerdo su rostro, radiante, como si le estuviese viendo ahora mismo.


El día que se fue y durante varios días siguientes, el teléfono de mi casa no hacía más que sonar. Si eso sucedía en mi casa, no me quiero imaginar lo que fue en la suya. La llamada que más me impresionó fue la de un amigo que me dijo que le hubiese gustado acompañarle en su último viaje al pueblo. Su pueblo, el que le vio nacer y al que iba cada vez que el trabajo se lo permitia.


Fue generoso hasta el fin de sus días. Me dejó el legado más hermoso que alguien puede dejar en esta vida. Tres personas a las que amo inmensamente, además de sus lecciones, su recuerdo, su cariño y su amor.



Con todo mi amor para los ojos más bonitos del universo.

16 abr. 2011

Tuneando my blog

Ando tuneando mi blog.

Haciendo pruebas aqui y allá.

Probando con esta plantilla y ese fondo.

Cambiando la letra de un color por otro más vistoso o más discreto.

No soy buena pero que duda cabe que le pongo voluntad.

Reconozco ser una principiante en el majestuoso mundo de tunear.


También ando en pañales en el de los blogs.


Por ello pido ayuda


y


consejo a quién quiera ayudarme.


GRACIAS!!!

Anclado en el sur




Anclado en el sur



Querida amiga:


En el salón de mi casa, hay un cuadro de la famosa mujer morena que pintó Julio Romero de Torres. Fue la imagen que conseguí de las hojas de un calendario que hace tiempo mandé enmarcar y que en los momentos de soledad, miro logrando resarcir mis tristezas mientras dejo pasar las horas en las que contemplo sin saciarme su indescriptible hermosura.


Ayer tarde, con un café en la mano y un cigarro en la otra, miraba el cuadro. Nítidamente vi tu rostro cándido reflejado en la cara de esa mujer. Sin el más mínimo resquicio de duda, supe que era el inconsciente que quería llamar tu atención vociferando con fuerza tu nombre para atraerte a mi lado.


De inmediato, se colmaron mis pensamientos, recordando la vez primera que descubrí tu sonrisa tentadora que delataba la ingenuidad de una mujer que mostrando los intentos logrados de conservar aún a la niña que albergaba en su interior y que sin ninguna pretensión, dejaba florecer su belleza innata. Esa misma belleza que hizo que me enamorase de ti.


Apagando mi cigarro en el cenicero y dando el último sorbo a mi café para dejar la taza encima del platillo retirado en la mesa, centré toda mi atención en el cuadro y me dejé llevar por mis fantasías.


Con mi píes descalzos, me perdí en el calor de la arena de la playa hasta alcanzar la primera goitibera que a golpes impetuosos de remos sincronizados sobre la mar me llevase del cantábrico al atlántico para sentir como la brisa jugateaba con tu cabello.


Lo logré, no lo dudes y di gracias a Dios por permitirme, aunque fuese tan sólo un espejismo, disfrutar de tal belleza y le rogé, sin pudor, que le regalase al mundo diez almas como la tuya para que el mundo fuese mejor.


Fue un placer levitar mis emociones mortales hasta dejarlos anclados en el sur de todos los sures de la península ibérica al tiempo que es de agradecer disfrutar de la poesía de tu pluma que reflejan tu humildad tu belleza.


No eres tan sólo un ser humano, eres un ser humano pero excepcional.

14 abr. 2011

De lo que come el mulo caga el culo




De lo que come el mulo caga el culo


Hay gente que se creen la mar de originales y piensan, ilusos de ellos, que todo lo que ellos hacen es perfecto, lo mejor de lo mejor de lo mejor, lo supremo a la máxima potencia. Que son únicos, excepcionales y por lo tanto, los más originales del “mundo-mundial”. Esa gente, se tienen en una alta estima, algo excesiva y por lo tanto equivocada por aquello de que los extremos nunca son buenos. No es que se quieran mucho, que eso está bien, sino que son unos ególatras sin sentido porque si fuesen con razón, no podríamos tacharles de nada.

Se creen estar por encima de todo el mundo, del bien y del mal, se creen grandes y en realidad, son tan cortos de vista que no se dan cuenta ni ven que la verdadera grandeza de las personas radica en su humildad. Quién es grande, no se siente tan importante como para perder unos minutos en enseñar a los demás, al contrario, lo hacen con gusto. Además, quién es grande, no lo dice de sí mismo precisamente porque ante todo es humilde, sino que se lo dicen a él. Indiscutiblemente la diferencia es notoria.

Con todo ello, a la conclusión que he llegado es que, en esta vida, muy pocos pero muy pocos, son los afortunados por ser tocados con la varita de la originalidad y el talento con mayúsculas. El resto no somos nada más que unos “aprendices de todo maestros de nada”, y en eso nos quedaremos toda nuestra vida. Cuanto antes lo entendamos y lo asumamos, mejor, porque el pertenecer al grupo mayoritario de personas que tienen inteligencia media, no es nada deshonroso ni mucho menos es indicio de infelicidad. Al contrario, la felicidad radica principalmente es aceptarse cada uno tal y como es, sin envidiar lo que tienen los demás y luchar por lo que tu quieres tener, y difrutando de las cosas que nos rodean, valorando sobre todo las sencillas.

Por ello, también he llegado a la conclusión de ser un acto surrealista y ridículo, por parte de la gente que creyéndose superiores, acusan de plagio, sin miramientos y poniendo el nombre de alguien en tela de juicio al tiempo que ignoran e insultan su inteligencia, cuando en primer lugar el plagio no es tan fácil de demostrar y todos aprendemos y adquirimos inconscientemente, comportamientos de otras personas y sin embargo, con el paso del tiempo, las llegamos a incorporarlas a nuestra rutina como si fuesen propias de siempre. Lo curioso del caso es que esas personas que acusan de plagio, a lo máximo que llegan es a eso, a acusar porque saben que de ante mano, tienen todas las de perder. Quién realmente cree que tiene la minima posibilidad de ganar un juicio porque la razón está de su parte, se ahorran el acusar y el amenazar y, directamente, toman cartas en el asunto y denuncian. Pero claro, si con amenazas logran sus propósitos, se salen con la suya y se ahorran las costas del juicio que les hubiese tocado pagar, mejor para ellos. No olvidemos que esa gente son fanfarronas pero no son tontos.

Asi he llegado a un hecho que me sucedió la otra noche. Resulta que me dio por ponerme a leer un libro que ya había leido en su día y di con una definición de los Españoles que yo siempre creí que se la había escuchado decir a un amigo de mi abuelo y a él mismo, por lo tanto, quién se la adjudicase como propia, estaba cometiendo supuestamente un delito de identidad y de plagio. La definición decia algo asi como que los Españoles somos los únicos seres en el mundo que disparamos primero y apuntamos después por lo que el hecho de aceptar es de pura chiripa.

Me desilusioné al saber que tal definición tan cómica al tiempo que certera -porque los Españoles que duda cabe que somos la pera- ya la conocía ese escritor, por lo que deduje que igual que mi abuelo y su amigo, nos lo decían a nosotros, a ese escritor que bien podrá tener la edad de mis padres, se la hubiesen dicho también. Conclusión: La frase no debia ser original sino más bien un dicho popular. Fue tal la desilusión y la depresión en la que caí que dije señalando al infinito y más allá al estilo propio del maestro y todo poderoso Burt Lightyear, que a mi blog ponía por testigo que jamás volvería a leer un libro. Por cierto esta promesa me acaba de recordar a una película que no recuerdo su nombre :P y pensé enfurecida: ¿¿¡Quién dijo que leer es bueno!?? Algo que en vez de crearte ilusiones te las rompe, no puede ser bueno.

Entonces me surgió una dura existencial que no era otra que saber si el dicho o refrán que tantas veces me han dicho que decía mi abuelo, efectivamente era de su cosecha o pertenecía a la larga lista de refranes populares, así que lo puse en el google y efectivamente, mis sospechas eran ciertas lamentablemente, pero para mí, le guste a quién le guste y no le guste a quién no le guste: “De lo que come el mulo caga el culo” pertenece a mi abuelo y a los de su generación y¡no hay nada más que hablar! :D

Nadie me puede negar, que al menos las canas de nuestros mayores se merecen que les respetemos y les adjudiquemos como propios los dichos que durante tanto tiempo han hecho, a costa de repetirlos una y otra vez, que siga vivo y sea conocido por todos el rico refranero Español.

10 abr. 2011

Carta a mi hija (Por el autismo)





AUTISMO.




Mi pequeña Sofía:




Recuerdo la primera vez que fui al pueblo después de tantísimos años, y tu madre, con su amplia sonrisa que tanto la caracterizaba, te mostró ante mí con orgullo permitiéndome acogerte entre mis brazos. Tenías ya tres añitos y aún no había tenido la ocasión de haberte conocido, sin embargo, ya te quería desde el primer momento en que tu madre me comunicó que estaba embarazada de ti. Por eso, lamenté el no poder haber disfrutado de los nueve largos meses que te tuvo creciendo en su viente como también del día en que llegaste al mundo y viste por vez primera la luz.




Recuerdo como el rostro de tu madre se tornó en tristeza de repente, abandonando la alegría que sentía del momento y ante el asombro obvío por parte mía, para de inmediato, explicarme el motivo por el que no te comportabas del mismo modo que los niños de tu edad y teniéndote entre mis brazos, perdías tu mirada entre los mechones de mi cabello que se escondían tras el cuello de mi blusa, ignorándonos por completo al nombrarte e intentar llamar tu atención.


-Mi niña es autista- me susurró tu mami bajando su mirada entristecida y mitigando el tono cándido de su voz.


Recuerdo el abrazo en el que nos fundimos, después de colocarte en tu sillita de paseo, y el calor que nos trasmitimos en aquel momento crucial, lleno de comprensión, amor y apoyo. Supe en ese instante y más que nunca, que la alegría de tu madre era mi alegría al igual que su tristeza.


- Si me pasa algo, por favor, hazte cargo de mi pequeña. Cuídala como si fuese tu hija- me dijo como si estuviera previendo que algo malo iba a sucederle.


Sofía, cariño, por eso, cuando mi hermana y mi cuñado fallecieron, juré ante su tumba cumplir la promesa que había hecho en vida y dejé de un lado mi papel de tía para convertirme y adquirir el de madre, tu madre.


Ya ha hecho quince años de aquello y hoy, en el día de tu cumpleaños, convirtiéndote en mayor de edad, quería escribirte esta carta para felicitarte y darte las gracias por permitirme formar parte de ese mundo paralelo que recorres y al que de modo inteligente, permites invadir a quién aprecias. Porque jamás fuiste tú la diferente, sino que los diferentes siempre fuimos los otros. Los que nos cuesta un mundo entender que el mundo depende del cristal con el que se mira, y tú, con la amplitud de tu mirada, lográs entender tanto nuestro limitado mundo como el mundo feliz en el que tu habitas.


Te amo Sofía.

Sin Noticias de Holanda




Llevo días, muchos días, yo diría que más de los comúnmente se puede permitir, sin saber qué hacer con mi vida para que mi vida, valga la redundancia, no sea una vida perdida y echada a perder. Sin embargo, por más cábalas que hago, no lo consigo y así me encuentro, "Sin noticias de Holanda" como diría Melendi, pero eso sí, con matices totalmente diferentes.


Como todo el mundo que tenga dos dedos frente, se perfectamente que cosas quiero y no quiero incorporar a mi vida, pero la frustración nace cuando esas cosas no las consigues o tardas mucho más de lo que deseases en obtenerlas. En un principio, el querer algo, se muestra como un reto y una meta a obtener y vencer y te dices a ti misma, ¡¡yo puedo!! pero a veces, ese esfuerzo, no se ve recompensado tal y como tu esperabas y entonces caes en la desilusión y de ahí, a la frutración obsesiva no hay más que un paso.


De cualquier modo, yo sigo al píe del cañón, teniendo más confianza en mí que seguro tienen los demás y sigo luchando y esperando alcanzar todos y cada uno de mis propósitos y objetivos. El secreto, como hoy he leído en no se donde, está en el prefijo CON: CONstante, CONocimiento, CONfianza. Tienes que ser constante en la lucha por lo que quieres, tienes que tener conocimiento de lo que quieres y como puedes y debes obtenerlo, y por último, tienes que tener confianza en ti misma que es más importante de si la tienen o la dejan de tener los demás en tí, si la tienes tú es lo que importa, el resto es apoyo pero de poco más importa.


9 abr. 2011

Escribiendo improvisadamente.








Pues nada, que hoy parece ser que tengo el día tonto, más tonto de lo habitual, y me ha dado por escribir en mi blog pero de modo improvisado, porque a veces, las cosas que se hacen sin haberlas planeado de ante mano, suelen salir mejor. Asi que aqui estoy, sin saber muy bien de que escribir pero convencida de que quiero hacerlo ahora y aquí, en mi blog, porque señoras y señores, me enorgullece decirles que este es mi blog.... al menos hasta que "blogger" me lo permita jeje.

Esta mañana pensaba en mi futuro, que como diría un amigo mío, está más negro que los cojones de un grillo, y digo yo, ¿quién dijo aquello de "España va bien"? me da a mí, que no tenía dotes de adivino y no predijo la jodia' crisis económica en la que nos encontramos. Y lo de los brotes verdes, ¿quién veía brotes verdes hace algo más de un año? otro que también que como adivino no tiene precio. El caso es que por unos o por otros, lo único cierto es que estamos como estamos y quién sabe si la cosa no se termine poniendo mucho peor. Yo sólo confio en que para mí, se ponga bien porque creo que me lo merezco y quién piense lo contrario que le den dos duros ¡ea! De cualquier modo, si alguien sabe la manera de que a uno las cosas les salgan tal y como desea y todo se convierta en favorable para su propio interés, que me lo haga saber por favor, mientras yo seguiré confianzando en que algún día, la varita mágica de mi hada madrina, me toque y vea mi vida tal y como yo deseo que sea.

Cambiando de tema, pensaba en mi plato favorito. No sé por qué se me ha venido a la cabeza eso, pero en eso andaba pensando y lo cierto es que desde pequeña y hasta el día de hoy, fue y sigue siendo el huevo frito con patatas y tomate orlando y de bebida, una coca cola. Uno tiene que tener personalidad y ser de pensamientos firmes y de decisiones convincentes y yo decidí siendo una niña que mi plato favorito era ese y ese sigue siendo, aunque también es cierto, que con la edad, uno va madurando al tiempo que va cambiando de opinión y eso está bien y no sería una muestra de falta de personalidad sino más bien de ir evolucionando en la vida.

Por otro lado, y cambiando de tercio como se diría en el argot taurino, tengo dentro de dos meses una boda y lo cierto que ilusión lo que se dice ilusión, no me hace más que nada por el gasto. No quiero ni pensarlo, miedo me da. Por lo que si me hace ilusión es por la novia eso sí, aunque que duda cabe, que más ilusión me haría si la que se casase fuese yo. ¡Las veces que habré soñado con el día de mi boda! ¡Que bonito! He fantaseado tantas y tantas veces con ese día que se perfectamente como me gustaría que fuese, tan sólo me falta convertir ese sueño en realidad. Son bonitas las bodas, pero implican mucho tiempo y mucho gasto. Eso es lo malo. Y todo para un sólo día. Invitaciones, vestido, iglesia, restaurante, anillos, el ramo, el viaje de novios.. un sinfin de cosas que no terminan de surgir hasta el día mismo de la boda.

En fín.... otro día seguiremos escribiendo y pensando improvisadamente. Ahora tengo que ponerme con otras cosas. Divagar está bien pero de vez en cuando hay que volver a pisar con los píes en el suelo.


Así se siente Abril




Pues sí, ya estamos en el mes de Abril y con el ha llegado y con fuerza el calor. Dentro de muy poco, además, estaremos remojando nuestros cuerpos serranos en las piscinas o en las playas.


Hace un rato, me he estado reemplanteando mi vida... una vez más. A veces me da miedo lo poco ordenada que la tengo, lo perdida que estoy y lo indisciplinada que soy.


Cada vez que empieza el año siempre me digo: De este año no pasa en que logre hacer esto, eso y lo otro, pero luego, cuando veo que va finalizando y que no he logrado realizar y cumplir mis propósitos me entristezco y me enfado conmigo misma.


En fín... que tenía yo ganas de escribir y esto es lo que se me ha ocurrido jeje.

27 mar. 2011

¡ Hala Madrid !



" Mi madre me hizo alta, guapa y lista y sobre todo madridista"




Leí esta frase en algún sitio, con ciertos matices cambiados (la frase decía antimadridista), me hizo gracia, me gustó y me la he acoplado para mí y para mi repertorio.




No se puede decir que me encante el futbol, pero si me tengo que quedar con un equipo, obviamente me decanto por el Real Madrid y por lo tanto, soy madridista.... aunque sea de boquilla.




Asi que..... ¡¡¡ Hala Madrid !!!!












26 mar. 2011

Burgalesa, Burgalesa




Como descendiente de una larga familia toda ella burgalesa, era de recibo y quizás de obligación que tuviese en mi blog la letra de la canción que hace homenaje a las mujeres de allí.


Ya tengo la letra, ahora me toca aprendérmela y luego lo bordaría si aprendo a bailar la jota jejeje.



Se la dedico con todo mi cariño a mi madre que es la burgalesa más guapa del mundo.


¡¡¡¡ Te quiero mama !!!





Son las mujeres de la tierra del Cid,

castigadoras de corazones,

que con su gracia y su modo de andar,

oiga usted, mire usted,

que de fijo verá una mujer ideal.

Con su mirar y su modo de andar,

dan a entender lo que saben querer,

luciendo su mantón de seda de crespón,

luciendo va la mucha sal que Dios les dio.


Burgalesa, burgalesa,

manojito de claveles,

para pintar tus encantos

en el mundo no hay pinceles.

Burgalesa, burgalesa,

tú que besas con amor,

Bésame con embeleso,

porque con tus besos

me muero de amor.


La Burgalesas no perdonan

jamás si sus quereres son traicionados,

ellas se vengan y saben matar al hombre

que un día de una de ellas se quiso burlar.

Con su mirar y su modo de andar,

dan a entender lo que saben querer,

luciendo su mantón de seda de crespón,

luciendo va la mucha sal que Dios les dio.


Burgalesa, burgalesa,

manojito de claveles,

para pintar tus encantos

en el mundo no hay pinceles.

Burgalesa, burgalesa,

tú que besas con amor,

Bésame con embeleso,

porque con tus besos me muero de amor.

26 feb. 2011

Profesional sanguinario.


















Tumbado en la cama con sus brazos cruzados tras su nuca, observaba con atención las cuatro paredes de la habitación mientras pensaba en su último encargo.




Siempre fue consciente que en su trabajo había que mantener la mente fría a cada instante y nunca fue de otro modo. Conocía muy bien la primera norma de su profesión y no hubo ni el más mínimo ápice de duda al respecto.




No podía dejarse llevar por emociones ni sentimentalismos baratos, o de lo contrario, lo tendría jodido. Jamás había tenido ningún problema, pero aquella ocasión era diferente.




Esa mujer, tremenda mujer, había hecho tambalear los cimientos de su carrera hasta hacerle dudar si seguir por el mismo camino o dar un giro completo a su vida sin temblarle el pulso ni echar la vista atrás. Le atormentaba el poder que ejercía sobre él que era sublime, de eso estaba seguro.




Estaba embrujado irremediablemente. Bella, irresistiblemente bella. De piel nívea y mirada melancólica y triste, le había impactado hasta el punto de verse en una dificultosa tesitura, o cumplir con su trabajo o dejarse llevar por los deseos del corazón.




Encendió un cigarrillo y soltando su primera bocanada de humo, dejó volar sus dudas que le inducían a poner en orden sus pensamientos. No era fácil. Resultaba arduo labor la misión encomendada y difícil era el asimilar, como un hombre como el, que conocía bien lo que significaba estar al límite y vivía a cada instante sintiendo el agrio sabor de la muerte aprisionando sus agallas, sentía miedo por primera vez.




- No se puede mezclar los negocios con el placer- pensaba mientras se convencía de que siempre hay una excepción, o una ocasión, que rompe la regla. Se atormentaba con la situación que ya vaticinaba que no le fuese a llevar a buen puerto.




No sabía si maldecir su mala suerte por haber aceptado aquel encargo que a primera vista carecía de complicaciones, o por el contrario, bendecir su gracia por haberse cruzado aquella mujer en su vida. Tremendo dilema, complicada decisión.




Echó mano a su compañera de batallas. Una fría, dura, potente y sin escrúpulos automática Colt 45. La única figura femenina que hasta entonces le había acompañado en su larga andadura y a la que, de entablar una nueva etapa con la mujer de quién se había enamorado, debería de abandonar muy a su pesar. En la vida de un hombre es inviable la presencia de dos figuras femeninas. La acariciaba entre sus brazos buscando así una respuesta o un consejo por parte de ella. Intentaba poner en una balanza las caricias a su arma con la suave y tersa piel de su amada, para saber por cual debía de inclinarse.




Al cabo de un raro, apartó a un lado el arma, dejándola en el lado izquierdo de la cama, y se levantó. Cogió su cazadora, metió la mano en el bolsillo interior y sacó su sobre. Le abrió y echo un vistazo a los billetes que contenían como pago adelantado por el trabajo que se le habían asignado. Tenía la decisión tomada. Siempre le había gustado mucho el dinero y era muy leal así mismo. Si no mataba no cobraba.




Llamó al móvil de su cliente y se citó con él.




- Misión cumplida. Su mujer esta muerta.


- Bien, espero que tomases las medidas oportunas y nadie te viese. No me gustaría que te relacionasen conmigo.


- No se preocupe. Nadie me vio. Cuando yo la vi ella ya estaba muerta.


- ¿Cómo?


- Si. Ella ya estaba muerta. Yo no tuve que hacer nada.


- ¿muerta, y quién la mató? Mi ex era buena mujer. Para mi me suponía una carga económica pero era una buena mujer. No entiendo quién pudo desear su muerte, no lo entiendo pero tampoco me preocupa. Yo lo que quería era quitármela de encima.


- Usted, usted la mató.


- ¡¡¿yo, pero que coño estás diciendo?!!


- Si usted, usted la mató en vida y le digo más, hasta el día de hoy yo he sido conocido por ser un profesional con mucho prestigio, nunca he dejado un trabajo a medias, me gusta ganarme el sueldo que me pagan. No me gusta que nadie me regale nada. Usted me encargó matar y eso voy hacer.




Sacó la pistola del bolsillo interior de su cazadora y sin pensárselo ni una milésima de segundo, descargó el cargador en el pecho de su cliente.

13 feb. 2011

Un descanso en el camino...


Yo no sé, pero lo cierto es que, aunque tengo cariño a este pequeñito espacio, que forma parte de mí, no recurro tanto a el como debería, y eso, que en honor a la verdad, fue creado con la única intención de poder descargar mis penas -que son más de las que quisiera- y mis alegrías -que son menos que las que me gustaría- quizás sea porque no tengo tanto que contar o porque, con el paso del tiempo, he ido aprendiendo a no tener tanta timidez ni vergüenza por tonterias y me atrevo a decir lo que pienso o lo que quiero, sin necesidad de callármelo o tener que decirlo aquí.


No es fácil dicho sea de paso pero si ese es el motivo, me alegro por mí. Por lo demás, para bien o para mal, la vida sigue... que no es poco. Intentaré aprender de mis errores y rectificarlos en la medida de lo posible, dejándome caer más amenudo por aquí.


Y ahora, después del descanso en el camino, intentaré seguir con lo mío que es lo que toca.