23 abr. 2011

El comienzo de un amor.

Miro tu fotografía
cual cáliz sagrado
esperando ser afortunada
y colmarme de la inspiración
que me entregue a mí el don
de saber si algún día
tú serás mi ser amado.


Así pues me encuentro
perdida en tu mirada
y nado a través de tu ojos
atreviéndome a cruzar la bahía
en búsqueda de una respuesta
pues ya ves, me pregunto
si pudiera ser
o quizás solo suponer
ya es toda una osadía
que no me puedo permitir
y menos aún atrever?

Aún así, con tu permiso o sin el
recuerdo con nostalgia
aquel día
en el que por pura deducción
un amigo tuvo el desliz
de traerte a mí, sin equivocación.

En aquel encuentro,
no te equivoques
porque tú
no me llamaste la atención.


La segunda vez que te vi
fue en una obra de teatro
en el que nuestro amigo
al mejor estilo Celestino
quiso que pasásemos
todos juntos un buen rato.


Pero como no hay dos sin tres
y como manda la tradición
no le falta razón
al dicho de este refrán
y en una tercera ocasión
nos volvimos a encontrar.
No fue nada particular
pero alguien pudo observar
que no me perdías la mirada.


Y el cuarto encuentro
si es que tiene que ocurrir
aún no se ha dado la ocasión
pero no me pienso resistir
ni poner impedimento
para ¡quién si en ese encuentro!
surja ¡por fín! el comienzo
de nuestro amor.



-Poema dedicado-

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