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21 abr 2011

Carta de Carlos (Dedicado al 11-S)

Hermanos:

Hoy he estado viendo los vídeos que padre conserva del trágico día en el que os perdimos. Este año cumplirá diez años ya y cada vez que los he visto a escondidas de nuestros padres que no deben de saber que yo sé de la existencia de esas imágenes demoledoras, se me desquebraja el alma a pedazos.
La primera vez que los ví, por equivocación, pues pensé que eran videos familiares antiguos, tuve pesadillas durante casi dos semanas. Me oriné en la cama en varias ocasiones, provocando la preocupación de madre que no sabía que me sucedía. Obviamente jamás le dije nada.
Cuándo sucedió, yo era aún muy pequeño, pero aún así recuerdo, aunque vagamente, varías imágenes retransmitidas por la televisión, a pesar de la oposición de nuestros padres, que siempre optaban por apagarla y mandarme a mi habitación a jugar. Creo que no hay error más grande que intentar esconder una realidad a un niño, con mentiras y engaños, cuando se sabe a ciencia cierta que tarde o temprano va a tenerlo que saber. Entiendo que el amor de unos padres les lleve a evitar un dolor, pero hay dolores que se pueden mitigar, pero nunca obviar. De hecho, cuándo yo me enteré de toda la realidad, el dolor natural se acrecentó con desprecio y rencor. Los psicólogos dijeron que era una reacción dentro de los márgenes normales de la respuesta de un niño ante un dolor de semejante envergadura.
Intento analizar cada segundo de la película y a veces os veo pidiendo ayuda entre los amasijos de aquel avión, los escombros y la desesperación de la gente que intentaban ayudar y de los que pedían ayuda.
Madre no se ha quitado el luto desde entonces. Su carácter ha cambiado radicalmente. Está siempre apagada. A veces intento bromear con ella y sonsacarla una sonrisa, pero resulta difícil. Cuando el corazón llora, el alma inevitablemente está triste y eso se refleja en su rostro, notariamente envejecido por la pena que lleva a cuestas.
Siempre que llega algún aniversario, bien del trágico atentado aquel o vuestro cumpleaños o cualquier otra fecha destacable en los que vuestra ausencia se echa en falta especialmente, madre recuerda el odio que tiene a los musulmanes y también maldice el día que decidisteis ir a trabajar a EEUU.
Yo no la culpo por su resentimiento. Es normal. Yo también me he vuelto un xenófobo. A veces el ser humano no es lo que quiere ser sino lo que las circunstancias le conducen que sea. Además, tal y como nos explicaron los psicólogos, es entendible porque siempre necesitamos culpabilizar a alguien de nuestro dolor y así actuamos. Por si eso fuese poco, nosotros no contamos un lugar físico dónde podemos ir a lloraros. Dicen los psicólogos que eso es peor, ya que cuesta más pasar página y seguir con nuestras vidas llevando siempre la pena de la ausencia, porque siempre queda la duda de si entre todos aquellos escombros, podríais estar vosotros suplicándonos ayuda. No es fácil entender que vuestros cuerpos jamás aparecieron, que jamás aparecerán y que a nadie eso le parece importar, excepto a nosotros, vuestros seres queridos. Nadie puede ponerse en nuestro papel porque nadie lo ha vivido.
Lo que sucedió supuso un punto de inflexión en nuestras vidas. Nos marcó como un estigma indeleble en nuestra piel. Nos afectó y nos sigue afectando hasta el punto de llegar a enemistarnos con la familia. Madre no se habla con el tío Toño. El tío en muchas ocasiones ha intentado limar asperezas, poniéndose en el lugar de madre y dando su brazo a torcer, pero madre es muy reacia. Se siempre engañada y por ende, herida. La prima Marta hace algo más de un año conoció a un moro y por miedo a la reacción de madre, no se lo querían decir. Cuando madre se enteró se enfadó mucho con la prima. La dijo que era una mala persona por tener algo con uno de la especie de los que os mataron a vosotros. Yo se que la prima lo ha pasado mal y el tío también lo está pasando mal con la situación. Entienden su reacción y por eso la respetan aunque no lo comparten.
Yo por mi parte, sólo espero y confio que el tiempo termine por devolvernos a todos la tranquilidad y la armonía que reinaba en nuestra familia antes del fatídico 11-S.
Besos
Carlitos.

16 abr 2011

Anclado en el sur




Anclado en el sur



Querida amiga:


En el salón de mi casa, hay un cuadro de la famosa mujer morena que pintó Julio Romero de Torres. Fue la imagen que conseguí de las hojas de un calendario que hace tiempo mandé enmarcar y que en los momentos de soledad, miro logrando resarcir mis tristezas mientras dejo pasar las horas en las que contemplo sin saciarme su indescriptible hermosura.


Ayer tarde, con un café en la mano y un cigarro en la otra, miraba el cuadro. Nítidamente vi tu rostro cándido reflejado en la cara de esa mujer. Sin el más mínimo resquicio de duda, supe que era el inconsciente que quería llamar tu atención vociferando con fuerza tu nombre para atraerte a mi lado.


De inmediato, se colmaron mis pensamientos, recordando la vez primera que descubrí tu sonrisa tentadora que delataba la ingenuidad de una mujer que mostrando los intentos logrados de conservar aún a la niña que albergaba en su interior y que sin ninguna pretensión, dejaba florecer su belleza innata. Esa misma belleza que hizo que me enamorase de ti.


Apagando mi cigarro en el cenicero y dando el último sorbo a mi café para dejar la taza encima del platillo retirado en la mesa, centré toda mi atención en el cuadro y me dejé llevar por mis fantasías.


Con mi píes descalzos, me perdí en el calor de la arena de la playa hasta alcanzar la primera goitibera que a golpes impetuosos de remos sincronizados sobre la mar me llevase del cantábrico al atlántico para sentir como la brisa jugateaba con tu cabello.


Lo logré, no lo dudes y di gracias a Dios por permitirme, aunque fuese tan sólo un espejismo, disfrutar de tal belleza y le rogé, sin pudor, que le regalase al mundo diez almas como la tuya para que el mundo fuese mejor.


Fue un placer levitar mis emociones mortales hasta dejarlos anclados en el sur de todos los sures de la península ibérica al tiempo que es de agradecer disfrutar de la poesía de tu pluma que reflejan tu humildad tu belleza.


No eres tan sólo un ser humano, eres un ser humano pero excepcional.

10 abr 2011

Carta a mi hija (Por el autismo)





AUTISMO.




Mi pequeña Sofía:




Recuerdo la primera vez que fui al pueblo después de tantísimos años, y tu madre, con su amplia sonrisa que tanto la caracterizaba, te mostró ante mí con orgullo permitiéndome acogerte entre mis brazos. Tenías ya tres añitos y aún no había tenido la ocasión de haberte conocido, sin embargo, ya te quería desde el primer momento en que tu madre me comunicó que estaba embarazada de ti. Por eso, lamenté el no poder haber disfrutado de los nueve largos meses que te tuvo creciendo en su viente como también del día en que llegaste al mundo y viste por vez primera la luz.




Recuerdo como el rostro de tu madre se tornó en tristeza de repente, abandonando la alegría que sentía del momento y ante el asombro obvío por parte mía, para de inmediato, explicarme el motivo por el que no te comportabas del mismo modo que los niños de tu edad y teniéndote entre mis brazos, perdías tu mirada entre los mechones de mi cabello que se escondían tras el cuello de mi blusa, ignorándonos por completo al nombrarte e intentar llamar tu atención.


-Mi niña es autista- me susurró tu mami bajando su mirada entristecida y mitigando el tono cándido de su voz.


Recuerdo el abrazo en el que nos fundimos, después de colocarte en tu sillita de paseo, y el calor que nos trasmitimos en aquel momento crucial, lleno de comprensión, amor y apoyo. Supe en ese instante y más que nunca, que la alegría de tu madre era mi alegría al igual que su tristeza.


- Si me pasa algo, por favor, hazte cargo de mi pequeña. Cuídala como si fuese tu hija- me dijo como si estuviera previendo que algo malo iba a sucederle.


Sofía, cariño, por eso, cuando mi hermana y mi cuñado fallecieron, juré ante su tumba cumplir la promesa que había hecho en vida y dejé de un lado mi papel de tía para convertirme y adquirir el de madre, tu madre.


Ya ha hecho quince años de aquello y hoy, en el día de tu cumpleaños, convirtiéndote en mayor de edad, quería escribirte esta carta para felicitarte y darte las gracias por permitirme formar parte de ese mundo paralelo que recorres y al que de modo inteligente, permites invadir a quién aprecias. Porque jamás fuiste tú la diferente, sino que los diferentes siempre fuimos los otros. Los que nos cuesta un mundo entender que el mundo depende del cristal con el que se mira, y tú, con la amplitud de tu mirada, lográs entender tanto nuestro limitado mundo como el mundo feliz en el que tu habitas.


Te amo Sofía.

2 dic 2008

Carta a un gallego



Carta a un Gallego :

Quizás no fue coincidencia que me diese aquel golpe con el coche y tuviese que quedarme dos días más de lo previsto hasta coincidir con tu llegada y poder ver, esos ojos verdes gallegos con los que hacía tiempo no coincidía y que rara vez se percataba de esta bajita madrileña que se le caía la baba cada vez que se cruzaba contigo por la calle principal de nuestro pueblo.

El golpe, ya lo sabes, me costó un riñón y parte del otro, gajes del oficio que dirían algunos, yo, mala suerte, porque mira que sucederme esto justo cuando hacía tan solo unos días que había cambiado el contrato a terceros… pero dicen que no hay mal que por bien no venga y las cosas siempre suceden por algo.

Probablemente el reflejo de la vergüenza se debió de exteriorizar en mi rostro cuando tu sobrino me dijo que un día debia de ir contigo hacer submarinismo. Yo contigo iría al fin del mundo y si hay que hacer submarinismo, se hace, incluso yo creo que debo de estar muy guapa con un traje de neopreno porque además de estilizar el cuerpo a mi el color negro me favorece, el problema es que casi se nadar así que complicado lo tengo para ponerme a bucear, pero por intentarlo no será y si con ello logro tragar un poco de agua y echarle un poco de cuento y que me hagas el boca-boca pues ¡bendito sea el submarinismo y el artífice de dicho deporte!

De corazón te digo, que es increíble la paz y la calma que me trasmites en las ocasiones que escucho tu voz. Cierro los ojos y casi puedo sentir tu fragancia y ese olor a salitre del mar cantábrico que de un modo u otro, siempre me lleva a el y en el que, sin lugar a dudas, acabaré haciendo mi vida. Gracias a ti estoy aprendiendo, a no solo a respetar, sino a amar, ese mundo paralelo que existe en las profundidades del océano.

Jamás, por mi parte, perderé la esperanza de pensar que siempre voy a seguir en contacto contigo aunque sea tan solo, hablando por teléfono, más, no se, porque ni yo estoy preparada ni se aún lo que verdaderamente quiero. Que sea el destino quién decida por nosotros y por lo que nos pueda suceder, tanto juntos como separados, tan solo te puedo confirmar y esta decisión no está en manos del destino sino en mí, que mi amistad ya la tienes y haré lo que esté en mis manos para mantenerla.

Mi instinto femenino y este sexto sentido que toda mujer poseemos me indica que ya formas parte de mi vida y de la lista de personas importantes de ella, el grado, es lo que aún no tengo definido, quizás porque aunque has llegado a mi vida, no ha sido en el momento en el que en mi lista de prioridades esté el florecer mi búsqueda de pareja sino más bien el centrarme en mi vida profesional y es en eso en lo que mis pensamientos andan distraídos y ocupados.

Recuerda que pese a todo, siempre nos quedarán nuestras risas, nuestras conversaciones y ese nexo en común que es la tierra de nuestros progenitores donde un día nos encontramos y siempre, para bien o para mal, nos acabaremos encontrando.

Por último decirte que fue un placer quedarme anoche dormida mientras escuchaba tu voz al otro lado de mi móvil y quién sabe, a lo mejor algún día tengo la suerte de despertarme con tus besos.

Un bico.

19 jul 2008

Carta a mi abuelo



Abuelo: ¡Como olvidar tus preciosos ojos verdes oliva que de niña tanto me protegieron! Revelaban una curiosa mirada con un cierto matiz melancólico, producto de la dura vida que te tocó vivir, llena de penas, miserias, rudo trabajo, tristezas…

¡Como olvidar tus silencios! Preferías no decir nada, guardando tus opiniones, antes que tomar parte en una absurda discusión en la que, de vez en cuando tus hijos se veían inmersos. Nunca dabas la razón a uno para quitársela a otro. Nunca hablabas por no pecar. ¿pecar tu? ¡imposible!

¡Como olvidar las veces que me defendías cuando me ponía a llorar y a patalear, presa por una rabieta infantil, hasta que me salía con la mía y tu hija me regañaba. –No la regañes mujer, no la regañes, que solo es una cría- Solías decir tu en mi defensa. Abuelo, hoy te confieso que era una niña pero no era tonta y sabía que si me tiraba al suelo y me ponía a patalear delante de ti, te ablandaba el corazón y al final, me salía con la mía.

¡Como olvidar cuando me regalaste el triciclo! Tus hijos nos regañaban a tu otro nieto y a mí porque nos poníamos hacer carreras en el portal de la casa del pueblo.

¡Como olvidar cuando me abrazaba a tu cuello, te colmaba de besos y te decía que te quería mucho! Como no querer a un ser tan bueno que no dudaba en desprenderse de lo suyo para dárselo a quién le hiciese falta.

¡Como olvidar cuando nos colábamos en la cocina para pedirte un vasito de jiriguay! El lograr abrir aquellas botellas marca la Torancesa, para unos niños de tan solo seis añitos, era todo un mundo. ¡Madre mía lo que nos costaba! Pero merecía la pena con tal de beber un vasito de jiriguay del abuelo. Hoy las botellas se abren con más facilidad pero el jiriguay ya no sabe igual que entonces.

¡Como olvidar tu plato preferido! ¡El pollo en pepitoria! ¡Que bien lo cocinabas, con tu toque especial de nuez moscada!

¡Como olvidar las veces que te quitábamos la cachaba y jugábamos con ella! Raro es que en una de esas ocasiones no te la llegásemos a romper.

¡Como olvidar cuando te enfadabas, dejándonos por imposible, cuando te quitábamos la boina de tu cabeza! En puro verano y la boina no se despegaba de ti ni un solo momento, ¡algo increíble pero cierto!. Recuerdo las noches, que estando en la terraza de la casa del tío, tomando la fresca, te quitaba la boina después de haber estado alegrando al personal contando un par de chistes y la pasaba para que me diesen dinero que después terminábamos gastándonoslo mi primo y yo en chucherias.

¡Como olvidar la primera y la única vez que te vi llorar! Fue cuando recibiste una carta. La artífice de ella, abuelo, no es persona que merezca la pena y mucho menos que tu derramases tan solo una lágrima por causa suya. Tu no te merecías el disgusto que te llevaste. Tu no tenías culpa ninguna.

¡Como olvidar cuando mi madre te regañaba porque te había pillado fumando una vez más! Ay abuelo, abuelo, que tu hija el olfato lo tiene muy desarrollado. Nunca lograste engañarla, ni siquiera una sola vez, te pillaba siempre. Y es que fumabas abuelo como un carretero. Nunca pudimos quitarte ese vicio y vaya que si lo intentamos porque, desde que te pilló el carro en el pueblo, tu pierna nunca fue la misma, tu circulación sanguínea fue pésima y el tabaco, por supuesto, no colaboraba mucho en mejorarla.

¡Como olvidar lo que te gustaba Madrid aunque más te gustaba tu pueblo! Ya lo se yo abuelo, ya lo se, como la tierra que a uno le ha visto nacer, no hay nada. Yo se que, de no poder estar en el pueblo tu solo en tu casita porque tus condiciones de salud no eran ya en los últimos tiempos las más idóneas, preferías estar en Madrid antes que en Bilbao. Abuelo yo se el porqué y te entiendo. Aquí tenias tu propia habitación, tus comodidades, tu amigo el simpaticón y dicharachero del sombrero de paja, con el que hacías una pareja perfecta: a él no había quien le hiciese callar y tu callabas para que hablase él, y conocías perfectamente los bares del barrio que solías frecuentar donde te tomabas tu vasito de jiriguay. Ah! Y me tenías a mí, tu nieta pequeña y consentida.

¡Como olvidar las veces que cariñosamente me llamabas Lucero! –Ven, Lucero, ven- me solías decir.

¡Como olvidar tantas cosas, tantos recuerdos, tantos momentos de tu mano compartidos! ¡Como olvidarme de ti!

¡Cuanta paciencia tuviste conmigo abuelo! Debió de ser porque me querías mucho. Un beso abuelo, da recuerdos por allí arriba de los que aún estamos aquí abajo.



Mónica

13 jul 2008

Carta a Mi Lord




Te quejas mi Lord que no entiendes España. ¿Como la vas a entender si no la entendemos los que como tu hemos nacido aqui pero además nos sentimos Españoles?

Afirman los expertos qu entienden de lo que hablan, que España es un auténtico laberinto, un enigma histórico aún por descifrar. La que dicen llamar los sudamericanos la "madre patria".

La poseedora de un idioma universal y sin ánimo de reproche, a gente que como tu y tus ideales, reniegan de su lengua estando aún dentro de casa.

Por no saber no sabemos, mi lord, con plena exactitud cuando España comenzó a ser España.

Si en algún te puedo ayudar y asegurar a ciencia cierta, mi lord, es que los españoles si podemos presumir de haber pasado la más hambre entre las hambres después de haberlo ido perdiendo todo sin haber ganado nada.

Fué con la guerra civil, cuando media España luchaba a muerte contra la otra media sin mirar sangre ni parentesco alguno, dispuestos a aniquilarse siendo incapaces de vivir todos juntos. Es de aquello vivido por mi padre, que cuenta que solo un incendio logró que todo un pequeño pueblo Burgales se uniese sin rivalidades algunas para aplacarlo. Fué cuando, viniendo a buscarles desde Burgos para llevárseles y matarles los pertenecientes a la falange se dieron cuenta que la guerra era un sin razón y viendo en el pueblo unión media vuelta se dieron.

Poco después y cuando las aguas volvieron a su cauce, sucedió otro acontecimiento, este agradable al menos, fué el cambio a la democracia y la actual Monarquía.

Igual voy un poco deprisa, mi lord, y quizás no te estes enterando de nada, pero ya bien deberias de saber que el principal defecto de los Españoles es la precipitación.

Mi abuelito decía, que Dios le tenga en su gloria y yo siempre en mi corazón, que los Españoles somos gente de raza e impulsos irracionales.

Finalizando te diré mi lord, que está es la historia de la que pertenezco, del país que me está viendo crecer que me cuida, me protege y me enseña educándome día a día. Te indicaré mi lord que si no te gusta la historia de España, al menos intentes gozar de su música que en otra ocasión si se tercia, ya te iré explicando.

Te dejo un beso que acompaña a un adios, mi lord.

12 jul 2008

Mi pequeña tiene síndrome de down



Recién había cumplido los dieciséis cuando con tu llegada al mundo me estaba convirtiendo en madre. Al sentirte en mis brazos pegadita a mi pecho pude entender que eras un pedacito de mi piel emanado de mi cuerpo. Tu carita morena y tus ojos negros como el azabache se clavaron en el epicentro de mi corazón.

Me dijeron que tu desarrollo intelectual siempre sería inferior a cualquier otra persona de tu misma edad. Me advirtieron que no sería nada fácil la vida desde ese preciso momento porque tu sobrevivencia en esta jungla de lobos siempre dependería de mí protección o ante mi ausencia, de cualquier otra persona que pudiese responder por ti. El cordón umbilical inevitablemente siempre estaría presente entre tu y yo.


Hoy te has convertido en toda una princesa. Ya tienes doce añitos y durante estos años ambas hemos ido aprendiendo la una de la otra. El reflejo de tu mirada siempre demuestra la inocencia de una niña que serás de por vida pese al paso de los años.


He sido feliz viéndote crecer, aún lo soy y lo seré de por vida.


Mi felicidad está condicionada por la tuya.


Pequeña mía, pronto te convertirás en una reina aunque tu alma siempre será el de una pequeña y preciosa princesa feliz en tu cuento de hadas creado a tu medida y pensado en exclusiva para tí.


Eres linda como una rosa pero delicada y frágil como el cristal


Gracias preciosa por dejarte querer y permitirme la entrada en tu bello mundo perfecto.


-Un millón de gracias, Mi Princesa-