24 oct. 2008

Madre vientre




Déjame madre seguir estando

En el calor de tu vientre innato

En este fluido incoloro, navegando

Desapercibida de este mundo ingrato.


Permíteme madre alargar la estancia

En el símil de este gozo puro.

¡Me niego a salir, inducida por la vagancia!

A contaminarme de un clima impuro.


Quisiera madre siempre ser semilla interna

Y estar creciendo sin haber nacido

Con el don de ser de ti un mismo latido.


Deseo madre que el tiempo pase lento

Y se olviden de mi obligación temprana

De nacer hoy o, quizás, nacer mañana.


(Dedicado a una niña)

1 comentario:

Dante dijo...

Por ser el poema de una niña desde el vientre, está bastante bien, jaj. Te sigo leyendo. Un beso.