18 ene. 2009

Es tiempo

Los duros trances del destino
encaminaron mi vista al borde
ahogando mi absurdo orgullo
siendo del agrio dolor acorde.

Me abrieron los ojos a golpes
rajando la venda que los cubría
hilvanada de rencor y la rabia
que daño a mi misma me hacía.

Quizás, acercándose la Navidad
juntado al hecho de una partida
me destaparon el amargo motivo
del saber muy corta esta vida.

Es hora de empezar a perdonar
volcando al pozo del retiro
unas palabras más que hirientes
un dolor levemente engrandecido.

Aunque perdonar no es olvidar
y memoria tengo de momento
lo haré, creando una distancia
pues el dolor se irá, pero lento.

2 comentarios:

Dante dijo...

Perdonar, es mirar hacia adelante. Y siempre es tiempo de no volver la vista hacia atrás. Dependerá de cada uno, decidir que hacer con su vida. Si retroceder permanentemente o mirar hacia adelante para avanzar. Para reflexionar. Dejo un beso.

Mónica dijo...

Cierto en parte, Dante. Perdonar se perdona si te han pedido perdón y ese perdón es sincero, si es así, es fácil perdonar.

El perdón no vale con decirlo, más bien hay que demostrarlo, porque si te piden perdón y a los dos días te vuelven a "joder" es más que evidente que ese perdón no fue sincero. Entonces ¿de que sirve que te hubiesen pedido perdón y de haber perdonado? en esos casos es mejor no decir nada y cada uno por su lado.

A veces no vale con pedir perdón y demostrarlo, hay que dejar que pase un tiempo prudencial por aquello de que no hace daño quién quiere, sino quién puede.

Las cosas, no siempre son blancas o negras, o quizás si lo sean y quién realmente complicamos las cosas somos nosotros mismos. ¡que se yo!

Un saludo y gracias por tu comentario.