3 mar 2012

Reflexión sin purificar

Si se me permite, voy a reflexionar sobre mi vida. Lo haré sin haberlo depurado antes. Saliendo mis palabras vírgenes creadas por el pulso de las yemas de mis dedos sobre el teclado de mi ordenador. Sin orden y, tal vez, sin sentido. Sinceras y tan vez rozando un poco la incoherencía pero así lo voy hacer porque de este modo me apetece "refrescar" mi blog.


Reflexiono, sin permiso o con el, total, a nadie tengo que pedir permiso para hablar de mi vida más que a mí misma.


Creo que soy la realidad personificada del querer y no poder. Quiero ser muchas cosas. Quiero ver convertidos en realidad muchos proyectos o sueños o ambas cosas a la vez, pero si lo logro me ha costado mucho, siendo eso el mejor de los casos, o de lo contrario, queda tan sólo en eso, en un sueño que se torna en frustración, rabía e impotencia.


Soy el miedo hecho mujer con alma de niña, endemoniada a veces y otras golpeadas por los demonios.


Soy el esbozo de un aprendiz de todo que nunca llegará a ser maestro de algo porque ni siquiera lo será de nada.


Soy un fracaso en todos los sentidos y campos posibles que lo único bueno que tiene es que se niega a ser un fracaso... pero poco hace para que así no sea.


Me quejo sin motivo y me enfado con el mundo cuando, en realidad, con el único mundo con el que me tengo que enfadar es con el mío que yo misma me he creado.


A veces pienso que todo va a cambiar pero otras me da miedo a que el cambio sea a peor. Pese a todo, sigo confiando en mi suerte porque a pesar de todo la vida no me ha tratado tan mal pero es cierto, que me podía haber ido muchísimo mejor.


Tan sólo me queda decir, para finalizar, que seguiremos en la lucha hasta que el cuerpo aguante o hasta que la guerra nos gane la batalla.

29 feb 2012

Todo tiene su momento.

Todo tiene su momento



Las vueltas que da la vida. Aún no doy crédito a lo sucedido. Más bien me creo que ha sido un sueño diseñado a mi antojo y con la mejor de mis voluntades porque de no haber sido de ese modo, creo que jamás hubiese ocurrido.


Quizás, si se hubiese dado en otras circunstancias, mi sueño de toda mi vida o sin exagerar, que las exageraciones no son buenas, mi sueño desde que le vi con pistola en mano, su cara de malote y con esa voz medio ronca que le daba un aire tan interesante en la serie “Sin tetas no hay paraíso” se hubiese convertido en realidad, pero todo en esta vida tiene su momento y, al fin y al cabo, las cosas siempre pasan por algo. De cualquier modo, siempre hay que mirar el vaso medio lleno en vez de medio vacío y es bonito imaginar lo que pude ser y jamás será.


Quizás no fue coincidencia encontrarme con él sino que fue cosa del destino. El mismo que a veces nos hace pasar muy malos tragos, pero, otras tantas veces, las más, nos da grandes sorpresas que nos dejan un agradable sabor de boca.


Quizás, quizás, quizás… ahora sólo me queda divagar y hacer suposiciones sin sentido.


No me cuesta nada visualizar el encuentro. Cierro los ojos y lo veo nítidamente como si lo estuviese viviendo en este preciso momento.


No tenía ganas de ir. Habíamos salido de una conferencia sobre la crisis económica con mi buen amigo Alberto y de lo único que tenía ganas es de irme a casa, darme una duchita caliente y marcharme pronto a la cama, pero Alberto insistió y no me pude negar. Pasamos antes por casa para cambiarnos de ropa y nos dirigimos hacía la fiesta. Eché un vistazo rápido a mí alrededor y no reconocí a nadie. Me sentía incómoda entre toda esa gente extraña sin embargo, Alberto, acostumbrado a tratar con todo tipo de gente, gracias a su popularidad y su notorio don de gentes, poco le costó sentirse integrado en la fiesta. Yo, aproveché para ir al baño a retocarme un poco el maquillaje. Con las prisas, casi no me había maquillado como Dios manda.


A la entrada del baño de mujeres, tropezó conmigo o tal vez fui yo con él, o quizás lo correcto, y justo, sería decir que tropezamos juntos, con un chico al que, de no haberme dicho él quién era muy avanzada la noche, yo nunca lo hubiese merecido. Yo le reproché de malas formas su tropiezo, y él, en vez de contestarme del mismo modo y como admito, me hubiese merecido, me pidió disculpas con una tremenda sonrisa que me descolocó por completo.


A la media hora, volvimos a coincidir. En esta segunda ocasión, fue Alberto quién nos presentó:


-Mira, sabes quién es ¿verdad?


-No, lo siento- respondí yo, que para ese entonces, ya había olvidado el incidente del baño.


-¿Cómo que no sabes quién es?


-Me replicó Alberto ante la atenta mirada de su amigo que permanecía callado pero con una leve y penetrante mirada.


-¡Es Miguel Ángel!


-¿Miguel Ángel? Lo siento pero ahora no caigo. Perdón.


Entonces, el se adelantó, y dándome los dos protocolarios besos de cortesía, me dijo que era Miguel Ángel, el chico torpe con el que había tropezado en el baño.Yo me debí de ruborizar y tan sólo pude alcanzar a acercarle mi cara para aceptarle sus besos, mientras él, acompañaba el gesto, cogiéndome levemente por el antebrazo. Gesto que me agradó y me hizo sentir culpable por la forma tan grosera que le había tratado.


-¡Ah, sí!, perdón, por no reconocerte… y disculpa si antes te había hablado de malas formas.


-¡Nada, no pasa nada. Además tenías razón. Soy un torpe.


Yo, eché la vista hacía el suelo, como un ridículo amago de ocultar mi rostro ruborizado, y él, con una discreta carcajada, le quitó hierro al asunto mermando mi vergüenza hasta hacerla desaparecer.


Al instante, el móvil de Alberto sonó y necesitó irse de inmediato de la fiesta. El problema de ser un economista brillante es que siempre tienes que estar disponible para dar una conferencia en el momento más inesperado.


Miguel, por su parte, se ofreció muy gentilmente a acercarme a casa cuando yo desease. Fue ahí cuando comenzó lo mejor de la noche. Miguel, que pareciese que me conociese de toda la vida, supo descifrar el mensaje de mi rostro y me invitó a abandonar la fiesta e ir seguir disfrutando de la noche en otro lugar. Yo se lo agradecí. Nunca he sido amiga de los lugares con mucho tumulto y demasiada gente.


Fuimos a cenar y luego me invitó a pasear por la ciudad. Si hay algo que me gusta de Madrid es la tranquilidad que se respira por sus calles acumulándose el ajetreo en los locales de moda en las noches de entre semana, porque si hablamos de fines de semana, la tranquilidad pasa a ser una utopía.


Paseando por la calle, me paré en una de las marquesinas que anunciaban una de las últimas películas en cartelera. Entonces, después de haber estado toda la noche con él, caí que Miguel Ángel, era el Duque, mi Duque. No podía creerlo.


Un brote de emociones se adueñaron de mi cuerpo. Estaba entre nerviosa, emocionada, ilusionada, asombrada… El volvió a soltar una carcajada de las suyas, me miró fijamente, con esa mirada que lograba estremecer todo mi cuerpo y me dijo:


-Tranquila. Ahora no soy el actor y el Duque, hace tiempo que dejé de serlo. Recuerda que le mataron en el último episodio de la seria. Hacía tiempo que no compartía una tarde tan agradable con una mujer, sin necesidad de haberme acostado con ella y sin que ella estuviese conmigo por ser quién soy. Gracias.


-¿por qué me das las gracias?


-Porque por una noche, he vuelto a ser una persona anónima a la que no se le trata de un modo especial. Gracias porque eso sólo una persona especial como tú podía lograr hacerme sentir una persona normal.


Entonces, me agarró de la barbilla y me besó. No fue un beso de película o de cine. Fue un beso de sueño. Mi sueño inesperado convertido en realidad.Después de aquella noche, nos hemos vuelto a ver un par de veces más pero…. Todo tiene su momento y él, ahora, tiene que estar concentrado en sus cosas y yo en las mías, no es el momento para comenzar nada, al menos nada que vaya más allá que una bonita amistad. Él dice que necesitamos tiempo pero, yo sé que no es sólo eso. Todo tiene su momento y el nuestro no nos corresponde compartirlo ahora juntos. Paradojas de la vida.

28 ene 2012

Quince mil encantos.

Quince mil encantos



……


Cuando conoces a una persona, la admiras hasta el punto de idealizarla, de tal modo, que no ves en su rostro, o en su nombre, un único encanto, sino un innumerable de ellos… pongámosle, redondeando a la baja, quince mil encantos, y hasta en los días malos, bien pudieras ver, probablemente, otros quince mil encantos más.

Sin embargo, nadie es perfecto, incluso te avisan del peligro y te repiten que nadie es perfecto y por tanto, él tampoco lo es, pero tú no haces caso ¿por qué vas a creer que tiene que ser así si tú sólo crees en lo que ves, y lo que ves, es todo bonito… o casi todo? Pero en realidad, no te das cuenta, o mejor dicho, no te quieres dar cuenta, que no ves nada, y que lo único que tienes son palabras, que son papel mojado… nada más. Eso y nada, es lo mismo.

Pero, si no es un día es otro, todo termina por explotar, y resulta que explota, sí, en tú puta cara te explota la verdad, de la forma más agria y amarga que jamás hubiese llegado a imaginar. Te explota esa verdad, esa que tú te empeñabas en no querer ver, y entonces ¿qué pasa? Pues que te sientes la persona más imbécil que pudiera existir en la faz de la tierra. Te ha jodido, te ha jodido pero bien. A ti, a quién tanto quería…. ¡los cojones!... lo dicho, no eran más que palabras mojadas. Entonces sientes la rabia y la impotencia concomiéndote por dentro. Te ha jodido y, encima, lo has consentido. ¡Tú eres gilipollas chica! Te repites a ti misma.

Te jode, ¡¿cómo no te va a joder?! Te jode todo. Lo que ha pasado sumado a la decepción. Te jode. Entonces buscas a ver esos encantos que veías, a ver si queda alguno que te compense la rabia, que te dé una explicación a lo sucedido y la única respuestas que encuentras es que el fue un hijo de puta que lo único que le preocupó es salvar su puto culo a costa de lo que fuese. ¡Valiente hijo de puta!. Buscas los encantos, pero lo único que ves en su lugar, son cristales rotos. Quién creías que era, se ha convertido en decepción y quién te decepciona, es raro que vuelva al pedestal donde un día le pusiste. Miras con tristeza esos cristales rotos que brillan bajo tus píes, y aunque sabes que es difícil dar marcha atrás, porque las cosas siempre pasan por algo, dices, bueno, vale, vamos a darle a una oportunidad. Que se explique, pero eso sí, ahora te guardas una carta debajo de la manga, porque quién te jode una vez te jode ciento, así que probablemente, me la volvería hacer. No me equivoqué.

Entonces, miras de reojo a un lado en búsqueda de sus encantos, pero ya sin ilusiones de verlos ni mucho menos de encontrarlos, y en su lugar, no ves ni los cristales rotos que les sustituyeron. No queda nada. Vacío. Nada más.

Quizás, en algún momento, llegaste a pensar que era una suerte ser su amiga. Sin embargo, con el tiempo, ese que se encarga de poner todo en su sitio, te das cuenta, que la suerte la tuvo el por haber sido yo su amiga y él no haber sabido valorar mi amistad.

En los días como hoy, en los que la irascibilidad domina mis emociones, me acuerdo de los momentos y me jode que a ti no te doliese, porque sólo lo que duele es porque se quiere y si no sentiste dolor por mí, y lo sentiste tan sólo por ti, es porque todo era mentira. Pero no pasa nada, en tu pecado tendrás tu penitencia, eso sí no lo has tenido ya. Tiempo al tiempo.

23 ene 2012

Una frase

Una frase muy significativa pero que da lugar a varias interpretaciones:


"Que todo cambie para que todo siga igual"

8 ene 2012

Reflexión

Me gusta hacer de vez en cuando un acto de auto-refrescamiento de la realidad, a pesar de que esta pueda y sea dura y cruel, para ser consciente de que terreno estoy pisando, a que situaciones me tengo y me debo de enfrentar y en que condiciones.

De los seres humanos soy consciente que no se debe de esperar mucho a cambio, del mismo modo que no esperen nada de mi parte, así no corres el riesgo de que te puedan defraudar llegado el momento.

Las cosas son como son y sólo a cada uno de nosotros, nos toca lidiar, con las que la vida nos pone en nuestro camino. Si son buenas, nosotros las disfrutaremos, pero si por el contrario, son malas, nosotros y sólo nosotros sufriremos las consecuencias y tendremos que apechugar con ellas. En las buenas sobra gente en las malas todo lo contrario. Pese a todo y pese a eso, la fortaleza y tu madurez, serán las únicas que te ayuden en cada momento. Tanto para disfrutar al máximo de las alegrías como para que el pesar de las penas sea más leve y pasajero.

En estos momentos, entra a tener sentido el significado literal de la palabra familia. Si en las alegrias no las has tenido, no cuentes con ella en las tristezas, porque la familia, la verdadera familia, es con la que vives, y también, con la que tienes un contacto regular, bien sea de encuentros físicos o teléfonicos, cuando las distancias, en este segundo caso, no permiten que sean físicos tan continúos como nos gustaría que fuesen. El resto de la familia, es esa que te encuentras en alguna boda o en algún funeral. No hay más. Esa es la realidad.

Ni reprocho ni reclamo nada a nadie. Creo que soy consciente de lo que tengo y la suerte que me toca correr. No es la primera vez que he pasado por una situación similar. A pesar de todo, creo que soy una persona afortunada y fuerte, muy fuerte. Me he tenido que enfrentar en alguna ocasión que otra, al desprecio de la gente, la humillación, la burla, la ignorancia, los abusos… y pese a que me han afectado porque no soy de hierro, al final, he salido de todo ello. Insisto, aunque la vida no me ha tratado tan bien como a mí me hubiese gustado, creo que he tenido suerte y confío en ella y también confío en Dios, que se que si no pierdo la esperanza y me mantengo firme en mis propósitos, sueños, proyectos e ilusiones, me terminará recompensando de todos los amargos momentos vividos.

De cualquier modo, no niego que tenga miedo. El miedo es aquel veneno incontrolable del que ningún ser humano se puede librar. Creo que todos tenemos cierto miedo al futuro, tanto inmediato como lejano, aunque no todos son o somos valientes como para confesarlo abiertamente. La vida no deja de ser un juego de azar, en el que podemos predecir que vaya a suceder, pero no por ello, vayamos a acertar siempre.

Año 2012

Buenos días.


Hace ya unos días ha comenzado el nuevo año y yo aún no he hecho mi lista de propósitos para el. Muchos, son los mismos que todos los años y que ningún año logro cumplir, otros son nuevos y con vistas a próximos años. De cualquier modo, aunque andan revoloteando en mi cabeza, aún no me he sentado a ordenarlos y plasmarlos en papel.


A veces cometo la torpeza de confundir los propósitos para el año con los sueños convertidos en realidad para mi vida, quizás es que ambos van de la mano.


Hoy tampoco voy a redactar esa lista porque antes tengo que pensar en ella. No se tarda unos minutos como mucha gente bien pudiera pensar. Hay que pensarlos y ordenarlos. De cualquier modo, los iré apuntando en una hoja y poco a poco, iré efectuando esa lista, que luego, compartiré en este blog.


Hoy me apetecía pasarme por mi blog, el cual es cierto que tengo un poco abandonado.


También quería dejar el enlace de un blog que quiero ir poco a poco leyendo.





Por último sólo me queda desear a todo el mundo un feliz 2012.


Besos.

3 dic 2011

Llamirada



Llamirada



He visto a la hambruna cegarse con el más débil
he visto miseria ocultada bajo ella misma
he recorrido llanuras, montes,...
atravesado lagunas y ríos.



He llorado mares de lágrimas
y he desgranado una a una sus gotas
con la fricción de mis dientes
para acrecentar la sed de mis labios.

He visto empapelar las riquezas de los soberbios
con dosis insultantes de hipocresía.
He visto más de mil cosas
que cien ojos no verían en mil vidas.


Y ninguna de ellas logró
mermar ni un ápice mi valentía
pero tus llamiradas, mi amor
me aprensionan sin pausa
buscándome entre la soledad grisácea
de mi nombre -mi verdadero nombre y mi yo-
sin dejar de sorprenderme y estremecerme
y ni me acostumbro a su ausencia
ni añoro su presencia.

Esa misma existencia
que se hace latente en cada esquina
en cada una de las paredes que me encuentro
como el graffiti que se hace hueco
escapándose de todos los demás
que permitiéronse pasar desapercibidos.

Como la llama ardiente
del azul de tu mirada
que nace de las tristes paredes abigarradas
a las que un día, olvidamos ponerle nombre.

Y me quema
cuando se encrespa
pegando fuerte contra mi pecho
acompañándome en mi lecho
tú, siempre, desentumecida llamirada.