14 nov. 2008

Veneno

¡Ay! cruel veneno ¡Oh! Imparable demonio,
que acribillas mi cuerpo debilitándolo.
Bestia indefinible que despiertas sin preliminares
el clamor del grito mío, visualizando el furor
del oleaje de mi cuerpo revolviéndose de rabia
ante tu infame hazaña. ¡Ay, maldito veneno!
¡Aléjate y guarda tu azada que entierra mi alma
e impurifica uno a uno los órganos sensoriales
de mi aún joven existir, presente aquí.
Apresúrate a regresar a las brasas del infierno
de donde no debiste salir o destila el licor de tu esencia
si quieres alzarte con el trono de mis manos, el perdón.
No te llames hazañoso ni precursor de guerras mortales
si solo eres un brujo aprendiz que atronas más allá del cielo
mis mortales tambores de mis miedos defensores.

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