15 nov. 2009

Poema

Tu corazón tiene la alegría de un almendro florecido
y sus latidos sus coloridas flores
descubriendo su plena belleza de su tiempo
y mis días tienen el frescor del recuerdo perpetuo de tus besos
un futuro certero que estamos labrando
con la misma seguridad
en apreciar desde el comienzo
la generosidad de tu corazón.

Todos los días me detengo a cultivar nuestra felicidad
cuando la alegría reluce
y ha tenido la pureza de nuestro amor
un amor, sí, puro, pleno y lleno
que son el reflejo de nuestras huellas paralelas
no podía ser de otro modo
el destino, marcado ya estaba trazado tiempo atrás.

No dejes de pensar en esas flores
que florecen día a día en nuestro almendro
que me hacen sentir dichosa
e inmensamente agradecida
por todo lo que yo tengo
sintiéndome diosa cada día.

Tú poesía tiene el poder indudable de nuestro amor
que plasma con palabras lo vivido
estamos aprendiendo tanto uno del otro
que, sin querer, nos hemos fortalecido.

Ya sabes que el amor es una flor
que hay que cuidar y cultivar todos los días
si no la riegas se seca sin remedio
si no la hablas con sus púas te espinas.

Yo no necesito que me digas
todo aquello que eres capaz de hacer por mí.


(Replica a Javiolo)

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