13 mar. 2009

Pensamiento


El otro día me dijeron tu frase, que sin probablemente serlo, la hice automáticamente mía y me enamoré en el acto quizás porque siento una necesidad tremenda de enamorarme para poderme desintoxicar de malos recuerdos.

Recuerdo vagamente tus ojos castaños atravesados por una ráfaga blanca entre ellos que me condujeron a tu alma y me sentí atrapada como si en medio de una tela de araña que se iba poco a poco tejiendo a mi alrededor, me hallase.

Me sentí protegida porque, a todas las chicas nos gusta en un momento dado sentirse así. Será porque en el fondo soy débil e igual soy, como alguien me dijo tiempo atrás, como una rosa, bella pero delicada que si te acercas demasiado corres el riesgo de ser pinchado con mis espinas.

Déjame por favor, utilizarte como modelo para construirme un enorme castillo en el aire encima de las nubes imaginando que eres el príncipe azul que siempre soñé esperar cuando era niña.

¿Me permites volver a mis días de adolescente y dibujar corazones de tiza con tu nombre dentro?

3 comentarios:

fonsilleda dijo...

Me ha tustado este texto bonitiña, las dos últimas líneas son preciosas, en serio.
Gracias por la visita.
Dejo bicos

Manuel Montesinos dijo...

Cuántas cosas tienes aún por contarnos amiga mía. Hazlo, y hazlo siempre con ese estilo que tanto gusta leer.
Enhorabuena.

Allek dijo...

pasaba a saludarte...
salues